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De pronto, la vida que siempre es redonda, toma giros imprevistos, como las bolas de un nudillista.

Hace 40 años, Joe Frazier se mostraba entre las cuerdas como una maquinaria muscular indestructible, capaz de mover montañas. Fue en 1971, cuando en el más ruidoso duelo de peleadores invictos, en el Garden de Nueva York, derribó a Cassius Clay con aquella mega-izquierda paralizando al planeta. La caída, ocurrida en el último de los 15 asaltos, terminó con cualquier intriga en las tarjetas.

Clay, después de tres años de suspensión por no atender el llamado al servicio militar en Estados Unidos, no había podido conseguir su mejor forma en batallas de adiestramiento con Jerry Quarry y Oscar Bonavena, y no pudo impedir que en fiera batalla, Frazier lo estuviese atacando incansable y implacablemente, hasta tumbarlo y alzarse con la victoria en la bien llamada Pelea del Siglo.

Dos años después en Kingston, Jamaica, frente a George Foreman, vimos a Frazier levantarse cinco veces de la lona en un alarde de coraje, sólo para caer nuevamente antes del campanazo del segundo round, en sub derrota más estrepitosa. Más adelante en Manila, Frazier, sostenido por un hilo invisible, con su corazón por reventar, atravesó 14 asaltos frente a un también destruido Muhammad Alí, no saliendo a combatir el cierre, en la más épica de todas las peleas que se recuerden.

Frazier, con su exuberante fortaleza, siempre dio la impresión de poder salir con vida en un bombardeo.

Hoy, a los 67 años, un jubilado del boxeo Joe Frazier, quien se caracterizó por sus embestidas entre las cuerdas contra cualquier rival, sin importar envergadura física y tamaño, se encuentra con el más temible rival de su vida: un cáncer en el hígado. Se informa que la enfermedad fue diagnosticada hace algo más de un mes y desde hace una semana está siendo atendido en un centro para enfermos terminales, y sus posibilidades son muy estrechas.

Su representante Leslie Wolff, estrangulado por la preocupación y espoleado por la desesperación, explica: “Hay expertos médicos analizando todas las alternativas posibles. Ciertamente, hay muy pocas.

Pero eso no significa que dejaremos de buscar”, indicó, agregando que el exboxeador ha sido hospitalizado varias veces desde principios de octubre y empezó a ser atendido en un centro para enfermos terminales la semana pasada. “Agradecemos todas las oraciones. Todos están rezando por él.

Vamos a cruzar los dedos y esperar un milagro”.

Ganador del oro olímpico en 1964 en Tokio, Frazier es padre de 11 hijos, y no se ha hecho un cálculo sobre el tiempo que puede quedarle de vida.