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El progreso del deporte no pareció ser motivo de preocupación en las propuestas de aspirantes a la Presidencia. Cierto, se está atravesando por un momento tan dramático con el de la multiplicación de la pobreza, pero eso no justifica la falta de interés mostrada. Impulsar el deporte en un país, exige grandes esfuerzos y múltiples recursos. ¿Qué tan desarmado se ha sentido hasta hoy el hombre más capacitado que tenemos a mano para manejar el Instituto de Deportes, como lo es Marlon Torres?

Amplio conocedor de problemas y posibilidades, uno se pregunta de frente a un nuevo ciclo: ¿Qué es lo que necesita Marlon para soltarse? Naturalmente, una completa libertad de acción. Si no hay quien se le aproxime siquiera, si carece de retadores, si como atleta, organizador, manejador de proyectos y dirigente, siendo un graduado universitario con título de arquitecto, y un hombre tan sencillo y respetuoso como siempre lo fue en la cancha de baloncesto, es lo mejor que se puede ver en pantalla, Marlon debe trabajar un proyecto restaurador que puede definir y realizar, con el equipo de trabajo que él determine.

Casi todo el tiempo en los últimos 32 años, se ha necesitado de su aporte en el instituto. Todos sabemos que una de las maneras más efectivas de hacer patria, es haciendo deporte. Estoy seguro, que después de todo lo que ha vivido desde su aterrizaje en el Instituto de Deportes en 1979, Marlon Torres ha tomado una gran ventaja, y hay que aprovecharlo.

Solo suéltenlo. Que él decida qué variantes se pueden aplicar de acuerdo al apoyo disponible. Porque sin ese respaldo, ni resucitando a Samaranch se enderezará nuestro deporte.

dplay@ibw.com.ni