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Cuando nada parecía salirle bien al Bóer, tres derrotas en fila, mostrando una enorme debilidad en su pitcheo, luciendo frágil en casi todos los partidos, anoche los Indios dieron una señal de lo que se esperaba de ellos en esta VII Liga Profesional al derrotar por paliza 18x4 a los Tigres, que por cierto perdieron su invicto y el liderato de la liga, acaparado ahora por los Orientales con su victoria de anoche 6x2 sobre León.

Fueron 20 imparables de los capitalinos ante el pitcheo chinandegano en el duelo, pero bastó el quinto episodio para inclinar la balanza de forma categórica. En ese inning los Indios hicieron 11 carreras, empatando el récord de más anotadas en una entrada, precisamente los Tigres ya lo habían hecho frente al Bóer el 1 de diciembre del año pasado en el Estadio Nacional.

En ese episodio explotó el abridor y derrotado, José Rugama, permitiendo seis carreras en cuatro entradas, porque el Bóer hizo dos en el segundo, una más en el tercero y le asestó tres más en esa fatídica bateada, dos de ellas impulsadas por el segundo cuadrangular de Juan Camilo en el partido. Fue un desborde ofensivo del Bóer inmisericorde, pues jugadores que no habían sido titulares como Dwaine Fox se fue de 5-3 con cuatro empujadas, Camilo lo hizo de 6-3 con tres remolques, Wuilliams Vásquez bateó de 4-2 con dos dobles, Eduardo Romero, que era el único sin disparar de hit hasta el octavo, conectó en ese inning el imparable. Manuel Mejía se fue de 4-2 con dos remolques, José Campuzano también disparó dos hits.

Ganó el partido Mario Peña al recorrer siete entradas con cuatro carreras, tres de ellas producidas por Ronald Garth, quien descargó su segundo vuelacerca de la campaña. Da la impresión que la Tribu ha despertado, pues lleva 39 hits y 29 carreras en los últimos dos partidos.