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Nos está gustando el fútbol, hay un juego esta noche entre Dominica y Nicaragua. El nuevo estadio con grama artificial y perfecta iluminación abre sus puertas, el rival –al que ya  vencimos por 2 goles- se mueve en nuestra franja de competitividad, la posibilidad de disfrutar algo atractivo la tenemos a mano, así que debemos ir al estadio de la UNAN.

Olvídense de preguntar: ¿Qué se jugará hoy la Azul y Blanco si no hay más nada qué discutir en las eliminatorias? ¿qué se ganará futbolísticamente hablando con un triunfo sobre los de Dominica teniendo en cuenta que no se está si quiera frente a uno de los mejores diez conjuntos del Caribe?

El interés por tres puntos más tiene su “gancho”, sobre todo considerando que los dominicos en 2010 experimentaron el mayor ascenso en todo el mundo en el ranking de la FIFA subiendo 46 plazas, del puesto 178 al 132.

Pero a estas alturas es otra historia. Los pericos tienen un año de no sumar un gol a su cuenta, y su nivel parece que ha tenido una ruptura fatal con su fútbol. Nicaragua se mide esta noche  a las 7:00 p.m., en el estadio de la UNAN-Managua a esa selección, una que tiene pocas o casi ninguna virtud técnica y  un exceso de desborde físico en velocidad y altura pero no busquemos más, quizá su fuerza y claro que resistencia.

Sin embargo, para ver hacia adelante en busca de nuevos horizontes es necesario pasar encima de este tipo de rivales, y hacerlo mostrando de qué somos capaces de superarlo a pesar de nuestras limitaciones físicas y nuestras limitaciones futbolísticas.

Hoy, la Azul y Blanco debe apostar a su mejor virtud, aprovechar el talento de la media cancha encabezada con Juan Barrera, Félix Rodríguez, Eliud Zeledón y Samuel Wilson junto al siempre sacrificado Raúl Leguías.

En ese grupo de jugadores se centrará el éxito del ataque, combinado con el aporte de jugadores como Salvador García, Josué Quijano, que deben probar su capacidad contra Dominica que anoche en su último entrenamiento se jugó el todo por las bandas, más por la izquierda en la que demostró que tiene a sus dos mejores jugadores.

Ganar esta noche no solo es una obligación, sin importar que no tendremos en frente  a un rival de calibre, debe ser siempre el comienzo para aspirar a mayores retos con más organización y forjando al talento joven. ¡Venga la victoria!