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El rapto del jugador de las Grandes Ligas de Estados Unidos sacude al gobierno y a la sociedad venezolana. Las autoridades, generalmente reacias a hablar de la inseguridad, hicieron varios anuncios.
Se calcula que en Venezuela secuestran dos personas cada día, pero ahora sólo se habla del rapto de uno: el del beisbolista de las Grandes Ligas de Estados Unidos, Wilson Ramos.

Ramos, jugador de los Tigres de Aragua y de los Nacionales de Washington, fue raptado en la casa de sus padres en la ciudad de Valencia, al oeste de Caracas, a las 7:15 de la noche de este miércoles.

Cuatro hombres armados se lo llevaron en un vehículo que este jueves apareció abandonado.

Los secuestradores aún no han contactado a la familia pero las autoridades aseguraron al mediodía de este jueves que Ramos, quien jugó este año su primera temporada completa en el beisbol de las Grandes Ligas, está con vida.

Reacción del gobierno
El gobierno, reacio a comentar temas de inseguridad –una de las mayores crisis que vive el país–, debió poner manos en el asunto.

El ministro del Interior, Tareck El Aissami, presente en el acto, aseguró que “los mejores especialistas” en secuestro e investigación criminalística llevan adelante el caso.

Las Grandes Ligas de Beisbol aseguraron que su Departamento de Investigaciones trabaja en la pesquisa.

El de Ramos, una prometedora figura de los Nacionales de Washington, es el primer secuestro en Venezuela de un beisbolista de las Grandes Ligas de Estados Unidos, que suelen venir al país acompañados de guardaespaldas.

En el pasado, familiares de beisbolistas han sido blanco de este tipo de ataques.

En 2009, un hijo y un cuñado del beisbolista Yorvit Torrealba fueron secuestrados y liberados al día siguiente, y ese mismo año la madre de Víctor Zambrano fue rescatada tres días después de su rapto.

En 2005, la madre de Ugueth Urbina permaneció retenida cinco meses hasta que fue rescatada.