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  • El Nuevo Día

Debo decirles que me preparé para ver la pelea sabatina entre Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez con todo el cuidado con el que me preparo para ver los eventos trascendentales que requieren hasta la última onza de mi atención.

Durante los 12 asaltos intensos que desfilaron frente a mí en la pantalla, me mantuve llevando mi propia puntuación, así como garabateando pensamientos acerca de lo que yo entendía que estaba ocurriendo sobre el ring, con el propósito de plasmarlo todo en esta nota.

En este caso, según podía leerse durante días recientes en los escritos de Dan Rafael, ESPN, y otros, la teoría era que, aunque Márquez le había agriado la vida al Pac Man en sus dos combates anteriores, empatando uno, y perdiendo el otro pero por márgenes tan estrechos, que muy bien pudo haber ganado ambas peleas, ahora estaba demasiado viejo (38 años), estaba peleando en un peso demasiado alto y Pacquiao había mejorado demasiado bajo la tutela de Freddie Roach, agregando efectividad considerable con su mano derecha cuando antes había sido un izquierdista consumado.

Por supuesto, como la expectativa era que Pacquiao consiguiera un triunfo devastador, su triunfo por decisión mayoritaria tuvo que haber parecido anticlimático y provocó la ira del público, la afirmación de Márquez de que nuevamente había sido víctima de un robo y, de parte de la prensa mexicana, una erupción de furia que tal parecía que Estados Unidos de nuevo acababa de apoderarse del territorio de Texas.

Sin embargo, creo que bien analizada la pelea, es muy posible que Pacquiao haya hecho lo suficiente como para conseguir de nuevo una cerrada victoria... o, como lo apreciaba Rafael en su tarjeta extraoficial, un empate 114-114. Incluso la estadística de los golpes conectados, que no siempre es decisiva, pero puede servir de medida, reflejó una ventaja de 176-138 en total y de 117-100 en 'golpes de poder', a favor del filipino.

Harold Lederman, el juez 'extraoficial' de HBO, igualmente vio ganar al Pacman 116-112, en tanto yo creo que aunque por poco, sí ganó el filipino.

Eso sí, lo que parece estar en camino es una posible revancha inmediata entre ambos peleadores, tal vez en mayo. El promotor Bob Arum lo dio a entender así, e incluso a Roach, el fogoso entrenador de Pacquiao que no se había cansado de vaticinar un nocaut en el sexto asalto.

 

Ah, pero también está en proyecto la posible pelea con Mayweather por tanto tiempo esperada. Sin embargo, si eso se alarga, habrá chance para otra pelea Pacquiao-Márquez.