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Raramente, Mourinho y Guardiola han coincidido asegurando no estar pensando en el Clásico del 10 de diciembre, sino concentrados en el presente liguero y el futuro inmediato correspondiente a la Champions. No, no es posible creerles ¿Cómo que no están pensando en lo que puede pasar entre ellos en unos días, si lo han estado haciendo desde el último Clásico? Y llevan seis este año.

Pensando en ese duelo que parece acercarse tan vertiginosamente, el Madrid liquido al Sporting 3-0 con goles de un estupendo Di María, Cristiano y Marcelo, en tanto el Barsa, de inmediato, borró de la cancha al Levante imponiéndose 5-0, con dos de Fabregas, uno de Cuenca, otro de Messi y el de Alexis. Olviden el anulado a Iniesta inexplicablemente en los últimos minutos protestado por Xavi.

Queda la impresión de que estos dos equipos humeantes están listos para la gran batalla, que de ganar el Madrid podría resultar decisiva en la lucha por el banderín de la Liga, porque establecería una diferencia de nueve puntos en la casilla de pérdidas, muy pero muy difícil de remontar, pese a la longitud pendiente del calendario.

A pesar de su calma, a veces “sanguinaria”, Guardiola está claro que su equipo tiene la imperiosa necesidad de ganar en el Bernabéu, porque en caso de empate, se sentiría golpeado, mientras Mourinho buscará cómo asestar un impacto que coloque al Barsa de rodillas. Ganar la Liga es obsesivo para el entrenador portugués acostumbrado a danzar entre una hoguera de vanidades.

Fue una jornada tranquila para Cristiano y Messi. No necesitaron excederse con sus equipos ofreciendo un funcionamiento colectivo muy llamativo por lo desequilibrante y efectivo que resultó. Cada uno de ellos se conformó con un gol.

Durante 33 minutos, el Sporting aguantó valientemente al Madrid, hasta que DiMaría entrando por la izquierda después de perder y recuperar una pelota, fue hasta el fondo, y casi sin ángulo, en lugar de enviar un centro por arriba o rasante, decidió rematar entre el arquero y el primer palo, quebrando el 0-0.

A los 64, DiMaría entregó una pelota dorada a Cristiano, quien dejó atrás a la defensa y clavó la estocada inutilizando a Juan Pablo para el 2-0, y finalmente, a los 92, Marcelo con su atrevimiento de siempre, habilitado por Benzema, sacudió las redes para el 3-0. El gran ausente, Xabi Alonso, no fue necesario.

Por el Barsa, terminando de levantar el telón en el minuto 3, Cesc Fábregas culminó una maniobra de Messi e Iniesta, abriendo el marcador, y el mismo Cesc, enderezando con su cabeza un centro maestro de Xavi, amplió 2-0 a los 33, dejando al Levante blandito, expuesto al atropello.

El gol de Cuenca aplicando una cuota de efecto a los 37, el de Messi entrando por la derecha recibiendo de Alvés a los 55, y el de Alexis en la escuadra derecha a los 60, hicieron pensar en algo catastrófico, pero el 5-0 no se agrandó, al ser anulado un legítimo gol de Iniesta tomando rebote de un defensa.

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