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Cristopher Cooper (0-2) pintaba su obra de arte hasta la parte alta del noveno inning con fineza. El juego estaba 1x0, ponchaba a nueve y permitía cuatro imparables, pero como todo en la vida llega a su fin, sus pinceladas perdieron color y los tigres pusieron en acción un ataque que permitió al final apuntarse una victoria con marcador de 4x1 sobre el Bóer ayer en Managua.

Fue uno de esos resultados que son como espadas al corazón, de esas que no se olvidan fácilmente. Cómo fue posible que todo un esfuerzo de horas, de armonía de técnica y localización de Cooper fuese echado al recipiente de desperdicios producto de un cancaneante relevo Indio.

El lanzador estadounidense se plantó como un fiel guerrero en la colina el tiempo que más pudo, pero cuando flaqueó no encontró la reciprocidad de sus compañeros de staff. Él heredó al relevista Róger Marín dos hombre sobre las almohadillas, (base a Michael Abreu y sencillo de Luani Sánchez), pero en vez de traer calma provocó más zozobra al otorgar boleto a Esteban Ramírez, pero después hizo fallar a Juan Oviedo en línea a segunda. Los costales seguían llenos.

Con ese panorama el timonel Omar Cisneros trajo de emergente al bateador zurdo Jen Argeñal, por lo que el manager del Bóer, Julio Sánchez, ripostó con el carabinero Mario Peña, quien llegó a dar golpe y dejar el partido empatado.

Al rescate supuestamente llegaba José Luis Sáenz, pero fue sacudido con cañonazo de Iván Marín productor de la segunda y decisiva anotación, después Wilson Batista con infieldhit colocaba la pizarra 3x1. Pero aún falta una más y esa la empujó con fly de sacrificio Ronald Garth.

La victoria fue para Isidro Pantoja (5-0), quien sustituyó desde el quinto episodio al abridor José Rugama e hizo lo que los relevistas del Bóer no pudieron, tener carácter para mantener un marcador.