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Más allá de todo lo que podamos discutir alrededor del accionar de Julio Rocha, el polémico dirigente de nuestro futbol, quizás el deporte casero más agitado de 2011, están algunos hechos testarudos que certifican su utilidad, sobresaliendo ese Estadio que nunca imaginamos podríamos ver en pie y disfrutar, así como la fuerte organización y la presencia de los equipos pinoleros en todo los niveles del calendario internacional.

Aprovechando todas las oportunidades que se le han presentado, o que se ha fabricado, Rocha ha conseguido un crecimiento como dirigente pocas veces visto por estos lados, llegando a funcionar como Comisario en los diferentes torneos de la FIFA, incluyendo eliminatorias de Copa del Mundo y Juegos Olímpicos, realizando estudios avanzados en Administración Deportiva, impartiendo cursos en la región, y moviéndose apropiadamente para la realización de diferentes proyectos. Cierto, la pequeñez de nuestro futbol sigue siendo redonda, pero no se trata de conseguir una re-encarnación de Havelange o que Blatter nombre a uno de sus mejores hombres para ocupar la Presidencia de la Fenifut, sino que los recursos disponibles son los más reducidos en Centroamérica. ¿Se imaginan lo que podría hacer Costa Rica con el presupuesto que aquí se tiene?

Y no hablo de contratar entrenadores próximos al millón de dólares anuales como Bilardo, un lujo que se dio Guatemala; Maturana, firmado atrevidamente por los ticos; o Milutinovic, quien buscó cómo iluminar el futbol hondureño, sino de poder garantizar el proceso evolutivo y el fogueo necesario, previo a cualquier participación, para poder hacer evaluaciones precisas.

Rocha es difícil visto desde cualquier butaca. Lo conozco muy bien desde su época como jugador, y no ha cambiado. Pero con su capacidad de gestión y trabajo sostenido, logró poner en pie ese Estadio que puede acomodar con sus nuevas graderías a casi 15 mil aficionados, tiene grama artificial, una pizarra eléctrica que hasta hace poco no salía de la aduana, esos amplios camerinos con lockers, sala de masajes y lugar para ofrecer ruedas de prensa, más el acondicionamiento de sitios para el periodismo y los invitados especiales.

Eso ha sido posible con aportes conseguidos de la FIFA, la UNAN, algo de la iniciativa privada, y la mayor parte del Gobierno, por supuesto, pero quien ha estado moviendo el proyecto hacia adelante con fe de carbonario es Rocha, y eso, en lugar de incomodar a ciertos, debe ser considerado como admirable.

Ahí tenemos un Estadio de Futbol en un país beisbolero que vive con los spikes puestos desde hace más de un siglo. Si fuera algo tan fácil, el beisbol tendría un Estadio como ese, y todos lo estaríamos festejando.

Vayan y conozcan esa instalación. Es una de las huellas que deja Rocha en este 2011, junto con la consistencia de la organización, una nueva casa de la Federación, y la presencia contra viento y marea en los eventos internacionales, aunque estemos distantes del nivel de competencia de los rivales del vecindario, con múltiples recursos y gran historia.

dplay@ibw.com.ni