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Otro gran año en la Gran Carpa. Los Filis se vieron tan inmensos en la temporada como el ejército de Alejandro haciendo estragos; Justin Verlander pareció estar reservando un lugar en Cooperstown con una actuación monticular fantasiosa, ganando los premios Cy Young y Más Valioso en la Liga Americana; Matt Kemp de los Dodgers, moviendo su bate desde el cráter de un volcán, se aproximó a una proeza no vista desde 1967,  como es ganar la triple corona ofensiva; se lograron dos juegos sin hit ni carrera por parte de Verlander y Francisco Liriano, y otro sin hit, el de Erwin Santana; el zurdo Clayton Kershaw saltó al estrellato superando a Roy Halladay en la lucha por el Cy Young de la Liga Nacional; Curtis Granderson se convirtió en el yanqui más impresionante ensombreciendo a Teixeira, Cano y Alex; el inagotable Derek Jeter llegó a los tres mil hits y Jim Thome aterrizó en la pista de los 600 jonrones; raramente, Alberto Pujols se quedó a un suspiro de impulsar 100 y registrar otra campaña de 300 puntos; los Medias Rojas y los Bravos, casi clasificados al entrar septiembre, se subieron al Titanic sin darse cuenta y se estrellaron; el novato del año, Craig Kimbrel, de Atlanta, salvó 46 juegos, pero no el más importante, el que mató a su equipo el último día; los Rangers regresaron a la Serie Mundial y los Yanquis ganaron su división una vez más.
Nada de eso es comparable con lo que hicieron los Cardenales de San Luis para ganar la Serie Mundial antes de perder a su pelotero símbolo, Alberto Pujols. Ellos tejieron una historia tan difícil de creer como el regreso de Ulises a Ítaca o la salida del Laberinto construido por Dédalo. Parecían liquidados a 10 y medio juegos del liderato faltando 31 partidos pendientes, y como nos dice Jason Stark, todavía estaban a tres juegos, jadeando angustiosamente, con cinco por disputar. ¡Y lo lograron milagrosamente!
Asómbrense con estos datos sacados del Informe Stark”: perdieron 25 juegos en su último turno al bate, fueron derrotados 11 veces entrando con ventaja en el noveno inning, malograron 26 posibilidades de salvamento, tuvieron que fajarse sin su “as” del 2010 Adam Wainwright, con Chris Carpenter batallando con una lesión, y sobrevivieron a la campaña menos ruidosa de Pujols.
Su insólito resurgimiento quedará grabado en San Luis como el vuelo de Lindberg cruzando el Atlántico. Después de eliminar a los poderosos Filis haciendo trizas los pronósticos, estaban atrás 3-2 ante los crecidos Rangers, y se salieron dos veces del hoyo en el sexto juego, a un strike de la muerte, una en el cierre del noveno con un triple de David Freese impulsando par de carreras, y otra en el fondo del décimo con un hit de Lance Berkman. Finalmente, un jonrón de Freese, obligó a un séptimo duelo que ganaron 6-2.
Eso sí, las posibilidades de los Cardenales para el 2012, fueron golpeadas en la mandíbula al firmar Pujols con los Angelinos, pero el asombro provocado por lo que lograron en este 2011, no se desvanece.

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