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El País, España

La baja de Villa y el mal momento de Fernando Torres obligan al entrenador Del Bosque a plantearse una selección repleta de centrocampistas, al estilo del Barça, pero un hombre como Messi, la estrella argentina.  El actual Barça se ha aplicado una receta con solo tres zagueros y dos arietes falsos o mentirosos, una manera de decir que actúa sin un 9 clásico, pero tiene a Messi. No es una cuestión de números o de puestos sino de futbolistas.
No ha habido seguramente un mejor ariete para el Barça que Eto’o y, sin embargo, fue traspasado porque el radio de acción de Messi afectaba directamente la posición del camerunés, difícilmente reciclable como extremo. Los éxitos azulgrana obligan a preguntarse hasta qué punto condicionarán también a la trayectoria de la selección española, siempre permeable al estilo barcelonista, sin desmerecer para nada la aportación de los demás clubes, sobre todo del Madrid. A partir del impacto del Barça, La Roja se alejó de la furia, fielmente siempre representada por los centrales y los arietes, para abrazar un juego más sutil y delicado, el fútbol de seda propio de los centrocampistas, una especie genéticamente más propia de los españoles, nada que ver con la hombría alemana o fuerza inglesa.
“No es un tema tan nuevo como parece”, reflexiona Javier Clemente. “En mis tiempos de seleccionador, la mayoría de delanteros titulares de la Liga eran extranjeros. Julito Salinas no era precisamente indiscutible en las alineaciones de Cruyff. Quiero decir que Vicente del Bosque sabrá qué hacer. Me extrañaría que no convocara a ningún 9; otra cosa es como lo utilice. A veces se puede dar fuerza a un equipo a partir de la defensa y otras desde el centro campo”. “No es fácil jugar como el Barça o aplicar su sistema a otros equipos o selecciones”, afirmó Ramalho, el entrenador del Santos. “Si yo juego con un 3-7-0 como el Barcelona en Brasil me meten en la cárcel. Otra cosa es si España puede hacer lo mismo”. Según los analistas, la trampa, o la duda, estaría en buscar el equivalente a Messi.
La Pulga es un jugador único, como en su día lo fue Di Stéfano, y a España se le negó la gloria con Don Alfredo. La cuestión es encontrar el equilibrio y no olvidarse del punto de partida. La Roja ganó la Eurocopa con un gol de Torres. “La clave está en poner a los mejores”, repite Rexach, “y dejarse de números y de sistemas; hoy la selección cuenta con muy buenos centrocampistas. El fútbol lo piensan los medios”.