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Por mucho que su acento tico es inconfundible, Óscar Duarte Gaitán no olvida sus raíces, tampoco la sangre que corre por sus venas. Hace más de quince años siendo un niño, se marchó a Costa Rica para estar junto a su madre, Walkiria Gaitán, sin imaginarse que la vida les tendría una sorpresa agradable.

Desde hace dos años, Duarte Gaitán viste la camiseta de la selección tica pero en este 2011 dio un salto enorme, jugó con la Mayor en Copa de Naciones, Copa Oro y Copa América donde brilló a pesar de su juventud frente a la Argentina de Lionel Messi, la Colombia de Radamel Falcao y la siempre guerrera Bolivia.

“Fue una experiencia increíble jugar en Copa América, marcar a Messi. Es un jugador brillante jamás lo ves que despega mucha la bola de su pierna zurda, no podés descuidarte con él. Ese día fue emocionante porque lo admiro por ser un gran jugador pero adentro era otra cosa. Era once contra once y peleando para ver cuál prevalecía”, recuerda Duarte de su actuar en aquel torneo que estuvo a punto de enviarlo al futbol argentino pero Saprissa no aceptó una oferta que hizo San Lorenzo.
Hace más de una semana el zaguero de los “morados”; como se les conoce a los del Saprissa, está en Catarina, Masaya, disfrutando junto a su madre de sus pocos días de vacaciones que le dio el equipo antes de presentarse el primero de enero a continuar la pretemporada.

“Acá (Catarina) tengo toda mi familia y vengo feliz a pasar vacaciones con ellos. Tengo bonitos recuerdos de mi país. Ahora vivo un sueño con la Selección de Costa Rica y como lo hace cualquier jugador cuando se pone una camiseta nacional doy el todo en cada partido”, expresa.

Su travesía en el futbol inició a los 12 años cuando entró a la escuela de futbol en San José. “Desde pequeño iba a los partido del Saprissa y desde ese entonces soñaba con estar ahí adentro en la cancha jugando para el equipo más popular de Costa Rica”. Y lo logró, desde los 15 años formó parte de las categorías inferiores de los morados, y cuatro años más tarde jugó por primera vez con el equipo grande, en un partido contra Liberia en 2008.

“No dejo de acordarme cómo añoraba jugar con Saprissa cuando en las gradas celebraba sus triunfos y ahora lo estoy haciendo con ellos y con la Selección Nacional. Pero como todos tengo otros sueños, quiero jugar un Mundial con Costa Rica y poder jugar en una liga de mayor nivel. Sé que debo trabajar muy duro y eso es lo que hago en cada partido”, agrega.

La historia de Duarte y su madre es la de muchos nicas en el vecino país.  Su progenitora se marchó hace 17 años buscando un mejor futuro para su familia y cuando sintió que podía, regresó a Nicaragua para llevarse a su hijo cuando apenas tenía siete años.

“Al principio fue difícil llegar y forjar una vida pero las cosas mejoraron, Oscar nos ha dado muchas alegrías, se ha concentrado en su futuro y lo está haciendo bien con disciplina y mucho trabajo”, comentó la madre orgullosa, quien acompaña siempre a su vástago.

El defensa de Saprissa comenta que no conoce mucho del futbol nica pero su madre lo mantiene al tanto. “Sé que Nicaragua tuvo su mejor actuación en las eliminatorias mundialistas con sus primeras victorias, eso me alegra y espero que sigan mejorando”.  Claro es imposible imaginarse a Oscar vestir la camiseta de la Azul y Blanco pero su ejemplo demuestra que jugar en otro nivel es cuestión de actitud y perseverancia.