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Estoy muy feliz por Everth Cabrera; está a punto de ser padre. Y por primera vez, y con mucha ilusión.

Pero estoy preocupado por su futuro.

Ha dejado a los Yaquis de Ciudad Obregón, con permiso, aunque dicen en Nicaragua que ya no regresa, según Francisco Jarquín en EL NUEVO DIARIO. En vez de eso, Cabrerita se preparará para el entrenamiento primaveral en el complejo de los Padres de San Diego en República Dominicana.

En principio todo era sencillo. Everth pasaría 2011 en triple A, terminando de calmar su fildeo y disciplinando su bateo, para en 2012 estar de regreso en las Mayores. Pero Cabrera vio interrumpida su temporada por dos eventos, su “préstamo” al San Diego para cubrir la ausencia (qué casualidad, por paternidad también, de Jason Bartlett, casado con la hija de Tony Chévez). Y lo peor, por lesión.

Total, que en el Tucson solamente jugó en 58 partidos. Bateó .297, que no parece malo (pero que no es tan bueno dadas las características del estadio, equivalente al del Matagalpa en Nicaragua. O sea que “infla” el bateo).
Lo importante es que se perdió como 90 juegos de repeticiones de bateo y fildeo a nivel triple A, lo que más necesita, y que iba a suplir en México.

El equivalente de lo que hizo Cabrerita en Tucson en las Mayores es de batear con San Diego para .212, con un jonrón y 17 bases robadas. En la escala en que se necesita 50 para ser prospecto sacó 10 (OK, mil veces mejor que el menos 100 de Ryan Budde de Toronto, pero mal…).

Eso hace que  el “Bill James Handbook” no lo tome en cuenta para predecir su campaña de 2012. Si es consuelo, tampoco a Vicente Padilla lo tomaron en cuenta. Y no, no es consuelo.

Tampoco el análisis del “USA Today Sports Weekly”, que todavía tiene a Orlando Hudson de titular (.246 sin embase ni poder), solamente dice “tal vez Logan Forsythe (.213 en 2011) pueda jugar segunda”. Ni lo sueñen. Ninguno de los dos.

El otro candidato es el venezolano Alberto González (.215), también fatal, pero este al menos podría ser el utility del cuadro. ¡Pero lo prefieren a Everth!

En México, Cabrera empezó de 11-1 y atrapado robando en su único intento (otra cosa que el nandaimeño necesita perfeccionar), pero en sus últimos cuatro juegos mejoró un poco: de 11-3 (.273), doble, impulsada, tres robos seguidos, tres bases por bolas (arriba de 40% de embase), pero tres ponches también. En total, su campaña invernal fue de 22-4 para .182. Ni parecida a aquellas de Dennis Martínez, Rigo Mena, el Ñato Paredes o David Green…
Pero sigo confiando en que Cabrerita juegue en Grandes Ligas en 2012, porque Everth tiene talento, trabaja duro, y San Diego no tiene camarero.

titorondon2002@yahoo.com