•  |
  •  |

A menos que lo imprevisto haga su aparición ruidosamente “cuchillo en mano”, el Real Madrid y el Barcelona deben superar al Málaga y el Osasuna en la fase de octavos de final correspondiente a la Copa del Rey, obligando a un doble enfrentamiento entre ellos en cuartos de final, con el amargo recuerdo para los azulgrana de aquel espectacular y mortífero cabezazo de Cristiano Ronaldo, en lo que fue para el portugués, un instante de las Mil y una Noches.

¿Hay alguien por ahí que dude del favoritismo sobre el que cabalgan tanto el Madrid como el Barcelona frente al Málaga y el Osasuna, hoy y mañana? Me avisan si lo encuentran.

Aun sin DiMaría, sin Ramos y sin Carvalho, el Madrid dispone del armamento suficiente para volcarse sobre el Málaga y hacer atravesar al equipo de Pelligrini, sexto en la tabla junto con el Sevilla, registrando 24 puntos, por una pesadilla.

Ahí estará el temible Cristiano Ronaldo al frente de esa ofensiva siempre agobiante que cuenta con Benzemá o Higuaín, Callejón, Ozil, quizás Kaká o Sahin, con el brillante soporte que ofrece Xabi Alonso, en busca de establecer desequilibrio golpeando contundentemente en este primer duelo para poder descansar en la hamaca de la tranquilidad.

Y mañana, el Barcelona frente al Osasuna, sin pretender repetir aquella sorprendente masacre por 8-0 en el pasado septiembre, pero con  las viejas claras diferencias en todos los sectores, sobre todo en el funcionamiento colectivo, principal recurso de la tropa de Guardiola para imponer una asfixiante posesión de balón, lo que facilita la multiplicidad de posibilidades.

Aparentemente desprovistos de intriga estas batallas, el inevitable enfrentamiento Real-Barsa en cuartos de final parece estar escrito, y en letra gótica.