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José Mourinho no podía creerlo ¿Cuál era ese equipo tan confuso que, vestido de blanco, parecía trotar en tinieblas, tratando de quitarse las telarañas de la inutilidad, durante un primer tiempo escabroso, sin ideas claras, sin rumbo, golpeado por los goles de cabeza marcados por Sergio Sánchez y Demichelis? Nada que ver con el Madrid de brillantez rápidamente recargable, dueño de una capacidad de agresión siempre impactante.

Hasta el minuto 67, el Málaga de Pellegrini estuvo en ventaja 2-0 enmudeciendo a 83,500 espectadores en el Bernabéu, que al igual que Mourinho se sintieron navegando inesperadamente hacia lo caótico. “Los hubiera cambiado a los once”, dijo el agitado entrenador, quien envió a la trinchera a Benzemá, Özil y Khedira por Callejón, Kaká y Arbeloa de un solo plumazo, lo que inyectó dinámica, proporcionó la profundidad que se necesitaba y permitió ir a fondo.

Con una espectacular arremetida jefeada por Benzemá, moviéndose con destreza y autoridad, destapándose, combinando y penetrando, el Madrid marcó tres goles en 10 minutos dándole una ruidosa voltereta a la pizarra para triunfar 3-2, mientras el Barcelona calienta para enfrentar al Osasuna hoy.

La evolución del francés, impresiona. ¿Quién dijo que no podía jugar junto a Higuaín? Su presencia iluminó el último tercio de cancha, su accionar activó el despertador, en el área frotó la lámpara, y fue el factor desequilibrante que facilitó al Madrid salir de la olla de presión y proyectarse hacia la victoria, haciendo olvidar ese primer tiempo tan oscurecido, y quitándole.

El gol de Khedira, entrando por la derecha, maniobrando como un caminador sobre alambre con el balón siempre al pie, consiguiendo el espacio con el ángulo apropiado, y soltando el taponazo sacude-redes que dejó al arquero Caballero agujereado, fue la señal para el resurgimiento, y casi de inmediato, la falla de Sergio Sánchez en el fondo del Málaga, facilitando la intercepción y remate mortífero de Higuaín por la izquierda, estableciendo el 2-2. Finalmente, el cañonazo rasante de Benzemá ingresando velozmente por la derecha y apretando el gatillo con precisión, para sellar el marcador 3-2 en el minuto 77, con el Madrid suelto, contundente, arrodillando al rival.   

Raramente tratando de ser sutil al lanzar la estocada, Mourinho dijo que con los cambios no quería señalar a nadie, aunque fue obvio que los tres reemplazados, se habían visto empequeñecidos sin conseguir la menor incidencia. ¡Ah, no cuidarse en el cierre de año y no conseguir la necesaria concentración, es grave!, agregó el portugués.

Aunque satisfecho por la resurrección, Mourinho no intentó ocultar su preocupación por las dos caras mostradas ayer por el Madrid. El arquero Casillas fue más allá, advirtiendo que la clasificación para cuartos no está sentenciada, y que el partido de vuelta puede ser tan difícil como éste.

Hoy le toca a la orquesta de Guardiola hacerle frente al Osasuna. Igual que ayer con el Madrid, nadie duda de la superioridad azulgrana en todos los sectores, pero ¡cuidado!, deben llegar bien despiertos y sin perder tiempo.

dplay@ibw.com.ni