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La llegada del slugger Justo Rivas a las filas del Bóer en canje con el Oriental, al que se le cedió a Eduardo Romero, suponía que la tribu incrementaría su poder destructivo en la LNBP. Pero no ha sucedido.

En diez partidos, Justo ha tenido una actuación discreta, promediando para alcanzar los .300, mientras su bateo de largo alcance está silenciado… Por su parte, Romero sorpresivamente tomó ritmo y se ha vuelto muy productivo.

¿Quién salió ganando en el canje?

Aparentemente, el Oriental. Romero no ha sido bateador de promedio y su mejor atributo es la defensa, la que mantiene, más ahora que es pelotero regular en la alineación sultaneca. Lo interesante es que está oportuno con gente en circulación y se ha vuelto jonronero. En diez partidos con el Oriental batea .188, pero conecta tres jonrones, empuja 11 carreras y anota 6, dejando a 9 esperando remolque.

En cambio, Rivas batea .268 con el Bóer, conecta 11 hits, de ellos un jonrón, anota una carrera y empuja dos. Deja a 16 en las bases. Lo que preocupa es que en los últimos cuatro partidos sólo conecta 2 hits en 17 turnos (.118) y se poncha 6 veces, 5 en los dos últimos juegos.

En el Campeonato, Rivas batea .295, empuja 13 carreras, anota 10, conecta 2 jonrones y se poncha en 22 ocasiones, nada que ver con aquel brioso pelotero campeón de bateo y Más Valioso en la Profesional.
Los técnicos del Bóer esperan que Justo mejore su ofensiva en los próximos partidos, y que explote en la postemporada. ¿Lo conseguirá?