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La presencia de Vicente Padilla lo fue todo anoche en Granada, por encima del significado que tiene un juego crucial de fase Semifinal. ¿Cada cuánto tiempo podemos ver a un verdadero “bulldog” en la colina, empeñado en mostrarse de cuerpo entero con todo su material? Abrillantando la liga después de firmar con Boston, Vicente se excedió ofreciendo generosamente un esfuerzo mayúsculo con 104 lanzamientos a lo largo de seis entradas y un tercio. Hay que agradecerle eso, al revés y al derecho. Incluso los fanáticos locales, viendo morir a su equipo por 8-3, estaban extasiados. El poder decir yo vi a Vicente Padilla trabajar a fondo en busca de colgar cero tras cero, hasta que se cansó, cerraba de alguna manera las heridas de la eliminación.

Frente a ese pitcheo “eriza-pelos” de Vicente, mezclando su poder con los recursos cultivados, Eduardo Romero sorprendió conectándole tres imparables, Ofilio dos, y Jimmy otro, siendo el primero Minicozzi en el segundo inning, y cerrando Vallejos con el hit sencillo más largo de su carrera, haciendo rebotar la pelota en la pared del left-center.

Después de seis ceros, esas dos carreras en el séptimo, fueron una señal para decirle ¡está bueno ya Vicente! Eso sí, quedó claro que él quiso ir lo más largo posible, en una actitud revestida de sencillez y de gratitud con el Chinandega.

¡Como regresar a Itaca sin matar al Cíclope! ¡Cómo salir del laberinto sin liquidar al Minotauro!¡Cómo avanzar a la Final sin saltar sobre el pitcheo de Padilla! El reto era muy grande para el Oriental, y Noel lo sabía. Se necesitaba, oponerle un pitcheo parecido al de Devern Hansak en aquel gran duelo de seis ceros por cada lado en el 2005 para poder tener oportunidad de sobrevivir.  Eso no ocurrió.

Viendo a Vicente con tanta firmeza dominar con facilidad, mientras el pitcheo de Rodney Rodríguez se derretía en los innings 3 y 4, con Chinandega adelantándose 4-0, Noel Areas se percató que todo lo había perdido la noche anterior en el naufragio por 6-5. Genuinamente entusiasmado, Padilla fue alargando su esfuerzo, dando la impresión de ir en busca de un blanqueo. Era demasiado a esta altura de su preparación, pero se olvidó de la prudencia. Los Medias Rojas solo se atreverían a dejarlo avanzar tanto, hasta mediados de marzo.

Se pensó que saliendo Padilla, y con la pizarra 5-2, el Oriental tendría posibilidades de recuperarse, pero no fue así. Douglas Argüello continuó la faena monticular y el Chinandega agregó tres carreras, para asegurar su tercera victoria consecutiva por 8-3, y el pasaporte a la Final contra el Bóer.

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