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¡Cómo cambian las perspectivas alrededor de circunstancias similares! En el 2009, como entrenador del Inter, el técnico José Mourinho festejó como un gran triunfo la derrota de su equipo por 1-0 frente al Barsa, porque pese a la igualdad en puntos, el haber ganado 3-1 el primer duelo, le garantizaba seguir con vida en la Champions. “Eso es lo que importa. Lo demás es pasto para discusiones inútiles”, dijo.

Hace un año, cuando con el formidable e inolvidable cabezazo de Cristiano Ronaldo, le proporcionó a Mourinho su único triunfo sobre el Barsa en 10 partidos, y lo hizo ganador de La Copa del Rey, Mourinho le dio un valor único al trofeo. El miércoles, después de perder la Copa pese a que su Real Madrid desplegó un juego poderoso y efectivo, teniendo que resignarse injustamente a ese empate 2-2, Mourinho se sintió renacer con esa actuación que ha merecido los más cálidos elogios, porque el Barsa terminó temblando.

Y es que por primera vez con este Madrid todopoderoso, tan avasallador en la Liga que cerró la primera vuelta con cinco puntos de ventaja sobre los azulgrana, un plan de Mourinho hace lucir mal al Barsa, equipo que durante cinco empates, el último con el Español, y una derrota frente al Getafe, se ha trabado inesperadamente.

¿Por qué Mourinho no podía lograrlo? Eso atormentó más al fogoso técnico, posiblemente dueño del ego más grande del planeta, cuando en el primer partido de cuartos de final, tratando de defender la Copa del Rey, el Barsa mareó al Madrid manteniéndolo al borde del precipicio. La superioridad fue tal, que el 2-1 fue obviado a la hora de las consideraciones.

La ventaja en la Liga no cicatrizaba la herida de la subestimación. El Madrid necesitaba dar un golpe de buena impresión frente al Barsa, aun a costo de la eliminación en la Copa del Rey, y eso fue lo que logró impactando con ese 2-2, producto de la mezcla de orgullo con capacidad para producir ese futbol iluminado, y el borrar la desventaja, haciendo temblar “el castillo” azulgrana.

Ese “peor Barsa” que señalan algunas publicaciones en España, fue consecuencia del mejor Madrid que hemos visto en los últimos 10 Clásicos, utilizando un estilo agresivo y muy presionante, tomando todos los riesgos, diferente al que se colocó sobre el tapete, durante la única victoria de la “Era Mourinho” hasta hoy.

La pregunta que quedó flotando es ¿cambiarán a partir de este encuentro las características de los próximos clásicos iniciándose un dominio del Real Madrid? Excepto si jugaran nuevamente hoy con el Barsa sin Iniesta, sin Alexis, sin Villa, sin tener a Keita en la reserva, la inseguridad sobre quién será el vencedor, seguirá siendo el gran atractivo de estos duelos, porque más allá de la ventaja que ha fabricado Guardiola con cinco triunfos y cuatro empates, sin perder en el Bernabeau, cada juego entre ellos ha sido revestido de un gran misterio en la fase previa, y seguirá siéndolo.

dplay@ibw.com.ni