•  |
  •  |

Si agotaba verlos en acción desplegando un tenis frenético y salpicado de variantes durante cuatro horas y cincuenta minutos, seguramente el desgaste a que fueron sometidos el serbio Novak Djokovic y el escocés Andy Murray, en la maratónica semifinal del Abierto de Australia, primer Gran Slam de 2012, los tenía al borde del colapso.

¡Qué impresionante fue ver a Murray venir desde atrás espectacularmente para forzar un 5-5 en el quinto y decisivo set, fajándose bravamente en busca de la ventaja que no consiguió, para morir al final 7-5, cuando con su servicio, Djokovic lo dobló por la cintura (50-0), y con un quiebre, sellado por ese envenenado corte de derecha fuera de alcance, lo remató.

No fue el mejor juego del torneo, pero sí el más intenso y dramático. Sacado de su momento de mayor inspiración en el duelo, desde que un par de horas antes la victoria por tie-breaker en el tercer set le permitió adelantarse 2-1, Murray no resistió la presión impuesta por Novak, y fue superado en la recta final. Para los registros, quedaron los parciales de 6-3, 3-6, 6-7, 6-1 y 7-5, que le garantizaron al serbio su boleto a la final, para enfrentar a Rafael Nadal, a quien derrotó consecutivamente en las batallas que tuvieron por escenarios Wimbledon y Nueva York el año pasado.

Vencedor de Murray 6-4, 6-2 y 6-3 en la final del Abierto australiano en el 2011, Djokovic se tragó al escocés en el cuarto set, clavándole autoritariamente ese 6-1, y aunque el suspenso regresó en el set crucial, Novak terminó desarticulando a Murray, abrillantando de esa forma su condición como número uno en el mundo del balazo con la raqueta.

El tenis de Djokovic se encuentra rozando la perfección. Su defensa es tan amplia que cubriría las Galias, se muestra firme devolviendo servicios, asume rápidamente la iniciativa, y muestra un manejo de diagonales y cambios de ritmo, que desequilibran a cualquier rival. Agreguen que se tiene una fe bárbara, capaz de mover montañas. Por ahora, no parece haber forma de vencerlo, pero Nadal, quien fue liquidado por Djokovic en seis finales durante el 2011, considera que su nivel de competencia ha vuelto a elevarse, y sus posibilidades de ajustar cuentas, han mejorado.

Nadal estuvo acertado frente a Roger Federer en un juego de gran calidad, y piensa que puede ser más agresivo y decidido contra Djokovic, única forma de alterarlo.

Aún permaneciendo entre los cuatro mejores, y siendo merecedor de un profundo respeto por su tenis peligroso, Murray no ha podido impactar triunfando en uno de “los Grandes torneos”, y ayer frente a Djokovic, en una de sus mejores actuaciones, volvió a quedarse corto.

dplay@ibw.com.ni