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Un gran partido de Esteban Granero guió al Real Madrid a la remontada ante el colero Real Zaragoza, e hizo reaccionar al líder de la todavía dolorosa eliminación de la Copa del Rey en el clásico para conseguir un triunfo 3-1 que dejó más distante del Barcelona luego que no pudo con Villarreal y se conformó con un 0-0 a pesar de que los dos tuvieron para cambiar el marcador.

Ahora los de Guardiola se complicaron más en la persecución del Madrid por el liderato de la Liga Española pues quedaron siete puntos atrás de los pupilos de José Mourinho, que aunque pasaron apuros, tuvieron para remontar gracias a los goles de Kaká al minuto 32, esperaron hasta el complemento con el tanto de Cristiano Ronaldo al 49 y cerró la victoria el alemán Mesut Ozil al minuto 55.

Sin embargo, el partido del Real Madrid ofreció algunas variantes alentadoras para Mourinho. Con la incorporación de Esteban Granero, los blancos sacrificaron un volante defensivo por alguien que orquestó el centro del campo gracias a su toque, dejando atrás ese juego vertical y a veces tan predecible pero veloz.

Granero estuvo a veces por encima del mando de Alonso pero lo hizo con talento, con propiedad de alguien que sabe cómo administrar el juego.

Después de una primera media hora apagada para Madrid, casi sin mucho que resaltar. Pero con Granero al frente pusieron el empate por el tanto de Kaká. La verdad es que Zaragoza no merecía si quiera estar adelante como lo hizo en los primeros diez minutos. Los Merengues se sacudieron del mal rato en el complemento con el gol casi infaltable de Cristiano Ronaldo al 49, pero no le parecía suficiente y poniendo un poco más de velocidad, remató con el tanto de Ozil al 55. Ahora Madrid quedó con 52 puntos contra 45 del Barcelona, que por cierto, cada vez parece que le cuesta más ganar sobre todo de visita.

Se notó a un Barcelona todavía golpeado por la forma en que Madrid le jugó, le irrespetó y de esa misma manera lo hizo el Villarreal, que llegó con opciones de sus defensas. Hasta le anularon un gol a Gonzalo, mientras como pocas veces se vio a Lionel Messi fallar dos solas contra el portero, una evidencia clara del mal momento en el que llegó el Barcelona a El Madrigal.