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En el ambiente boxístico se teje una inmensa telaraña que constantemente desvirtúa la transparencia de este apasionante deporte. La mayoría de las veces ganar en el país de tu rival se convierte en una misión imposible.

Eso sucedió el pasado jueves por la noche en Panamá con el nicaragüense Walter Castillo, 16 (12 KO)-2, quien a pesar de haber controlado la pelea y conectado los mejores golpes, perdió por decisión dividida ante el local Vicente ‘El Loco’ Mosquera, 30 (16 KO)-2-1, quien se quedó con la corona latina 140 libras CMB.

¿Decisión dividida en Panamá con jueces locales?.. ¡Ups!, eso aumenta las dudas respecto a la credibilidad en el resultado del combate de Castillo y Mosquera.

Observe usted cómo fue la puntuación de los jueces panameños: Ignacio Robles votó 95-94 para el peleador extranjero, en este caso Castillo, mientras que Orlando Sanz marcó 96-94 y Alexis Marín 96-93, obviamente para su compatriota Mosquera.

Un dato más, si aún quitándole un punto al nicaragüense en el sexto round por supuesto golpe bajo, un juez panameño lo ve ganar, qué conclusión se puede hacer.

Walter mantuvo a distancia a Vicente y aunque también recibió castigo del panameño, los mejores impactos los conectó el nicaragüense. Aquí se reafirma aquello que ganar en terreno ajeno por decisión es un milagro, por eso la mejor recomendación es noquear y eso le faltó a Castillo. Él pagó el precio de las oportunidades fuera de nuestras fronteras.

En el mismo cartel, tres nicaragüenses perdieron por la vía del cloroformo. Arnoldo Solano, 11-2, fue noqueado en nueve asaltos por Luis Ríos; mientras José ‘El Brillo’ Gutiérrez perdió por KO en seis rounds ante Jonathan Arenas y Carlos Guevara fracasó por nocaut en dos vueltas ante Miguel Callist.