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La ventaja de 10 puntos con 16 partidos pendientes que todos sospechábamos, incluido Guardiola, fue drásticamente asegurada con el triunfo del Real Madrid por 4-2, sobre un Levante que se fajó con temeridad durante los primeros 45 minutos (1-1), antes de quedar con un hombre menos por la expulsión de Iborra, consecuencia de una segunda amarilla, al cometer un penal, sin poder evitar que un balón que caía del cielo golpeara sus manos, mientras batallaba cuerpo a cuerpo con Higuain en el área.

Cierto, falta disputar 48 puntos, pero ningún sensato, puede esperar un derrumbe del Madrid, después de verlo ganar 17 de sus últimos 18 juegos con una autoridad mete-miedo. De manera que el Barsa, tan distante y tan vulnerable, ya debe estar empacando maletas olvidándose de la Liga.

Peleó el Levante. Hay que reconocerle ese mérito obtenido con su atrevimiento, pero cuando le obsequias un penal a este destructivo Real Madrid, que tiene en Cristiano Ronaldo al mejor tirador de 12 pasos que puede encontrarse en el planeta y resto de la galaxia, y quedas amputado con 45 minutos pendientes, te sientes más indefenso que Napoleón intentando salir de Moscú.

Efectivamente, el Madrid, que con el penal en el minuto 44, ejecutado impecablemente por Cristiano, borró el gol de cabeza que Cabral consiguió muy temprano en el minuto 4, al naufragar Sergio Ramos, rugió mostrando sus colmillos en la segunda parte, para garantizar la victoria con dos goles más del fiero portugués, mientras Kone, el de Costa de Marfil, estrechaba la diferencia con otro cabezazo, ignorando a los centrales de la realeza, marcando el segundo gol del Levante, un equipo, que peleó en todo momento, más allá del “tiro de gracia” de Benzema para el 4-2.

La ventaja numérica, facilitó la gestión del Madrid, que pudo agregar tres o cuatro goles a la pizarra, de haberresuelto sacudiendo redes, algunas de las posibilidades que fabricó, pero liberado de presión desde el minuto 50, cuando Cristiano con ese cabezazo hacia abajo, abrillantó un centro desde la derecha enviado por Higuain, adelantando al Madrid 2-1, el desenlace del juego perdió intriga.

El tercero y el cuarto gol del Real, fueron obras de arte que podrían ser exhibidas hoy en El Prado. Ese “sinker” impresionante de Ronaldo, trazado con su soberbio remate de derecha con súbita caída, entrando la pelota como el bólido de Vettel a una curva, en el minuto 57, abrió bocas; en tanto el disparo de derecha realizado por Benzema desde la zona izquierda, recibiendo de Cristiano, que se metió describiendo una comba, arañando el poste derecho, en el minuto 66, agrandó ojos.

El gol de Kone, momentos antes, perdía en ese momento, todo significado. Así que como diría el Comandante “Modesto”, la marcha del Madrid hacia las victorias por venir, no hay forma de detenerla. No hay quien dude de eso. Es ya una certeza.

dplay@ibw.com.ni