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En unos entrenamientos de los Marineros en los que hay altas expectativas de los lanzadores prospectos Danny Hultzen, James Paxton y Taijuan Walker, un jugador de baja estatura y gran sonrisa llama la atención poco a poco.

El nicaragüense Erasmo Ramírez, un derecho de 21 años, en ocasiones es mencionado junto a los otros destacados brazos jóvenes, pero casi siempre de último.

A los 17 años de edad Ramírez firmó con Seattle, en 2007, como agente libre internacional, pero al ascender rápidamente por el sistema de Ligas Menores, el joven definitivamente pertenece al grupo de serpentineros elite que trae algo de optimismo al futuro del club.

“No cabe dudas”, dijo el coach de pitcheo de los Marineros, Carl Willis, al inicio de los Entrenamientos de Primavera del equipo. “Lo observé en Clase-A cuando llegué al club como coordinador. Tira bastantes strikes y su velocidad engaña, debido a su estatura. Aunque es joven ya sabe emplear sus lanzamientos secundarios.

Técnicos satisfechos

“Creo que sorprenderá a muchos”, agregó Willis. “Mucho se ha dicho de él, pero creo que habrá personas aquí -- posiblemente el mismo Eric Wedge -- que no lo han visto en persona y pensarán que no puede hacer un buen trabajo. Pero creo que posiblemente tendrá buenos resultados”.

Tras dos sesiones del bullpen, Wedge estuvo satisfecho con lo que vio de Ramírez.

“Impresionante”, manifestó el piloto. “La pelota sale de su mano con bastante velocidad y tiene un buen repertorio. Y te puedes dar cuenta de que le gusta competir. Es un muchacho que ha avanzado rápidamente y ha tenido buenos resultados. Estoy ansioso por verlo en acción. No lo había visto antes, pero me alegro de que esté en los entrenamientos porque puede ser tomado en cuenta con los demás”.

Eso le agrada a Ramírez, quien en 2011 tuvo 7-6 con 4.73 de efectividad en 19 aperturas con Doble-A Jackson y 3-2 con un promedio de carreras limpias de 5.10 en siete presentaciones como abridor por Triple-A Tacoma, todas a la joven edad de 21 años. Lo más impresionante fue la diferencia entre ponches y bases por bolas--116 a 41--en 152 entradas.

A pesar de tener unos años menos que Hultzen y Paxton --ambos participaron en el beisbol universitario-- Ramírez tiene más experiencia en liga menor y más tiempo como profesional. Así que definitivamente estará entre los candidatos cuando sea hora de ver cuáles jóvenes serán ascendidos en esta temporada.

“Estoy muy entusiasmado”, declaró Ramírez. “Esta es la oportunidad que todos buscan. Traté de encontrar un puesto en la rotación de Seattle, pero ya hay muchos pretendientes aquí. Nunca sabes lo que puede suceder, pero lo único que me atrevo a decir es que seguiré trabajando. El gerente general, el manager y todos decidirán quién se quedará con el equipo grande, así que lo único que pienso es aprovechar cualquier oportunidad que me den”.

Ramírez lanza una recta sobre las 90 millas por hora con buen control, y la respalda con un buen cambio y curva. También busca agregar una recta cortada, consciente de que un cuarto lanzamiento lo ayudará.

Y mientras no trae la misma estatura que sus compañeros Paxton y Walker, ambos de 6-4, o Hultzen, de 6-2, el oriundo de Rivas, Nicaragua, trae su propia presencia en el montículo.

“Sé que soy más bajito que los otros muchachos, pero siempre trato de trabajar en mi hombro y codo para tomar más fuerza”, dijo el diestro. “No pienso en alcanzar las 95 millas por hora, sino que me concentro en mi comando y en localizar bien la pelota para sacar outs”.

Ramírez lo demostró al registrar 2-1 con 1.48 de efectividad en seis aperturas en la liga invernal venezolana por los Cardenales de Lara, con 20 ponches y solamente un pasaporte otorgado en 30 1/3 capítulos. Esa es la clase de repertorio que llena de optimismo a los seguidores de los Marineros y al propio Ramírez.

Parece que nadie en los entrenamientos de Seattle está más contento de estar ahí que el nica.

“Debes divertirte jugando beisbol”, dijo el abridor. “Habrá días en que te sentirás frustrado luego de un error, pero esa experiencia te hará mejor. Si quieres lanzar a un alto nivel, deberás controlar esas emociones”.

¿Y si llega a la Gran Carpa?

“Ese siempre ha sido mi sueño desde que fui a la Liga de Verano Venezolana [en 2008]”, dijo Ramírez. “Tuve que venir a los Estados Unidos y demostrarles a todos lo que puedo hacer. Ahora tengo la oportunidad y trabajaré fuerte para que sea una decisión difícil para todos”.

“Para mí, lo bueno es que me gusta tirar como abridor o relevista. Asumiré cualquier papel que ellos quieran. Lo único que busco es una oportunidad”.