•   Managua, Nicaragua  |
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La primera vez en mi vida, presente en una inauguración, fue en noviembre de 1948 por cumplir cinco años. Sólo tengo un recuerdo borroso de la multitud y su rugir, con la mano de mi padre  sosteniéndome con firmeza. El X Campeonato Mundial se ponía en marcha con 30 mil adentro en el nuevo Estadio, ese mismo hoy convertido en ruinas.

En ese tiempo, el beisbol lo era casi todo en Nicaragua. El país vivía con los spikes puestos mientras Sucre Frech comenzaba a perennizarse. Han pasado 64 años y aunque mucho de aquella pasión se la ha llevado el viento, el beisbol casero sigue latiendo, como lo hará hoy al abrirse las cortinas del “Pomares”, con 16 equipos de diferentes rincones en conflicto. Siendo el más imprevisible de los deportes, el beisbol provoca los saltos más dramáticos de la alegría a la angustia, con bruscos retornos. Cualquier fanático pinolero tiene una amplia experiencia en este tipo de alteraciones, en alargar sus caras y arrugar corazones frente a las adversidades inagotables que los han aguijoneado, pero eso no les impide dibujar ilusiones con el pincel de Dalí en cada inicio de temporada. Cada quien ve a su equipo como favorito más allá de cualquier tipo de cuestionamientos.

Esos son los sentimientos antes de cantarse el Play Ball hoy en ocho parques, con Bóer-Costa, Chinandega-León y Granada-Rivas, como los duelos más atractivos. Es un beisbol menor comparado con el que ofrece la Profesional, que incluye la presencia de big leaguers, pero hace vibrar más el país, agitando todo el sistema nervioso, independientemente del nivel de calidad.

Vamos a ver el atrevimiento y el funcionamiento de chavalos que tratarán de impresionar a la orilla de figuras establecidas, y de veteranos amenazados por el debilitamiento, así como las rivalidades estimuladas por la regionalización, las batallas individuales por el crecimiento de prestigio, las tribunas llenas en busca de la mejor forma de distraerse que aquí conocemos, siendo testigos del beisbol.

El Bóer no es el enemigo común como lo fue antes, pero sigue siendo el mayor factor de motivación en los departamentos para atraer gente a las ventanillas de boletos, en tanto, el periodismo deportivo enfrenta otro reto a su imaginación como contribuyente a la vibración que sacudirá el país por casi seis meses.

Bienvenidos al laberinto de emociones.

dplay@ibw.com.ni

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