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Siempre flexible aún en las malas, el Barsa pegó fuerte y al hígado ayer, mostrándose creativo, competitivo y destructivo, destrozando al Valencia por 5-1, haciéndolo ver como un equipo caduco, preso de la decadencia. Los cuatro goles de Messi fueron posibles porque a su fluidez habitual y amplio repertorio, agregó lo mortífero que es para definir, un detalle que le había hecho falta hace largo rato, extrañamente.

La brillantez recuperada de este Barsa, sin Alves ni Masherano, y sin Xavi hasta en el minuto 85, entrando casi directamente a marcar el quinto gol, con una sutil cachetada de derecha hasta el fondo de las redes inutilizando a Alves, no recortó la distancia de 10 puntos que lo separa del inmenso Madrid después de 23 jornadas, con 15 pendientes, pero restaura su autoestima en un momento de singular importancia pensando en su continuidad en la Champions y disputar la final en la Copa del Rey.

Se vio liberado de presión el equipo de Guardiola. Aun siendo herido muy temprano por el gol de Piatti en el minuto 8, enderezando el largo centro desde la derecha trazado por Feghouli, fuera del alcance de Piqué y sin chance para Montoya que asistió, el Barsa conservó la tranquilidad volviendo a refugiarse en esa geometría enloquecedora que multiplica triángulos y paralelogramos sobre el engramado, comenzando a voltear la tortilla con el gol de Messi a los 22, aprovechando un centro rasante de Pedro, la falla de Rami, y la inseguridad de Diego Alves.

El empate galvanizó al Barsa intensificando el acoso sobre la zaga del Valencia. A los 28, Messi otra vez, rematando una entrega de Abidal y tomando el rebote en el arquero Alves para adelantar a los azulgrana 2-1. Pese al mejor fútbol y mayor capacidad de penetración que ofrecían los hombres de Pep, la pizarra no sufrió alteración hasta en el minuto 75, cuando Tello disparó desde la izquierda, y el rechace de Alves fue tomado directamente por la zurda de Messi, estableciendo el 3-1.

El mejor gol del argentino, acercándose a uno de Cristiano, fue visto en el minuto 86 recibiendo desde atrás en profundidad de Busquets, consiguiendo la rápida proyección vertical y el cuchareado magistral para la comba precisa. Ahora la pizarra estaba 4-1 con el Valencia destrozado. Xavi, recién ingresado, asestó el tiro de gracia al minuto 90 con el botín derecho.

No se esperaba esa diferencia, sobre todo porque Iniesta todavía se encuentra reacondicionándose,  Xavi necesita algo de cuerda, Montoya se sometía a prueba, y Piqué trataba de regresar al funcionamiento. El resultado, separa al Valencia 11 puntos del Barsa, que continúa a 10 del Madrid, determinando prácticamente las tres primeras posiciones de la Liga, dejando solo una intriga flotando: ¿quién será el cuarto equipo español en la próxima Champions? Ahí tenemos a ocho equipos en conflicto distanciados seis puntos, con el Español y el Bilbao al frente registrando 33, en tanto, el Rayo, el Málaga y el Osasuna se encuentran a un paso.

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