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La última y quizás más grande impresión provocada por nuestra Selección Nacional de Futbol que maneja Enrique Llena fue contra Panamá durante una derrota por 2-1, en el marco de la fase preliminar correspondiente a las eliminatorias de Copa del Mundo. ¿Una derrota lo más impresionante? Sí, porque en definitiva, lo que vale y pesa son las actuaciones, más allá de los resultados.

¿Por qué es más altamente valorado el Brasil de 1982 eliminado por la Italia de Rossi en el Mundial de España, que el equipo de 1994, ganador vía penales de la Copa del Mundo? Por su configuración y sus actuaciones. Aquel Brasil de Sócrates, Zico, Falcao, Cerezo, Junior, Eder y Leandro jugaba de maravilla, aseguraba un espectáculo comparable con el Bolshoi, nada que ver con lo rústico que se vio como equipo el Brasil de Dunga, Branco, Mauro Silva, Bebeto y Romario, cerrando con el empate 0-0 frente a Italia incluida la prórroga.

Escucho sobre lo histórico que son los seis puntos logrados contra Dominica, un equipo en pañales. Por favor, ¿quién quedó impresionado con esas dos victorias? Los puntos están ahí, pero la actuación imborrable es la que se logró contra Panamá, un equipo nada que ver con la Dominica sin uñas, sin dientes y sin ideas que nos hizo perder el tiempo. Podemos alcanzar 100 puntos si sólo jugamos con ellos.

Contra Panamá, la Selección fue un equipo funcional que sabía lo que hacía utilizando adecuadamente sus recursos.

La multitud en el nuevo Estadio se emocionó presenciando un nuevo futbol, realmente de asociación, consiguiendo profundidad, fabricando peligro, creativo en su cintura y firme atrás, anticipando y proyectándose.

Todo eso frente a un rival de mayor nivel producto de una gran inversión, con jugadores técnicamente desarrollados, más experimentados, muy distante de nosotros en el ranking de la FIFA, respetado en el circuito. La actuación de esa noche, fue incluso superior a la que vimos en Panamá en aquella Copa de Naciones derrotando a los locales y perdiendo 1-0 con Costa Rica.

Después del 1-2 frente a Panamá, los rostros del público saliendo del Estadio, mostraban satisfacción. Muchos pensaron que el equipo estaba para más, y aunque las diferencias fueron claras en la derrota sufrida en el segundo choque, aquella actuación quedó atesorada en medio de nuestras obvias limitaciones.

Hoy frente a Puerto Rico el entrenador Llena, con quien conversé ayer en Doble Play, confía en que el equipo, pese a no contar con un Barrera en plenitud, será capaz de ofrecer otra actuación revitalizante de cara a un futuro que no se encuentra en la vuelta de la esquina.

Ojalá, porque en una etapa de difícil evolución, más allá de los resultados, lo que tiene significado es la actuación. Y eso es lo que motiva a los que asistan, independientemente de que se trate de un juego de fogueo.

dplay@ibw.com.ni

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