•   SURPRISE, Arizona / LasMayores.com  |
  •  |
  •  |

Los Vigilantes de Texas quisieran que Yu Darvish pudiera adoptar rápido el acento y la jerga de los texanos.

“Se va a divertir. Le irá bien”, dijo Colby Lewis, un integrante de la rotación de los Vigilantes y que tiene experiencia de haber lanzado en Japón, aunque en una división diferente a la de Darvish.

Hay que darle tiempo. Lo que Darvish querrá mostrar primero es su potente brazo antes de aprender las costumbres del estado de Texas.

Con su pelo teñido de color naranja y barbita negra, Darvish inició el jueves su primera pretemporada en el béisbol de Grandes Ligas y platicó con su compañero de equipo Justin Miller mientras prácticamente todos los presentes en la casa club observaban ávidamente.

“Definitivamente no es normal”, comentó Darvish. “¿Incluso ahora, soy el tipo de jugador que debiera recibir toda esta atención? Aún no lo sé”, señaló.

Darvish llega con toda la expectativa posible, luego que los Vigilantes invirtieron 107 millones en el invierno para importarlo desde Japón.

Los Vigilantes tendrán que lidiar con la toda la atención mediática que genera Darvish en su país.

“Supongo que esto se debe al éxito y todo lo de demás”, dijo el manager Ron Washington antes de irse a observar la primera práctica de su nuevo abridor. “La gente está interesada en los Vigilantes de Texas, así que vamos a tener que ajustarnos a eso”.

Dio la impresión que Darvish estaba a gusto con su nuevo entorno, en el primer día de los entrenamientos para lanzadores y receptores en el estadio de la localidad de Surprise, donde docenas de reporteros japoneses llegaron para estar pendientes del mínimo movimiento del derecho.

No hay duda de que su fama alcanza la condición de culto; y Darvish parece como si nada por todo esto.

“Sí, incluso en Japón ocurren estas cosas, y estoy acostumbrado. No me sorprende”, dijo Darvish. “Hasta en Japón hay mucha atención por el lado del béisbol. Fuera (del terreno de juego), simplemente como un deportista profesional con cierto tipo de estatus, hay algunas personas que tratan de meterse en mi vida privada. No permito que esas cosas me preocupen”, agregó.

Los fanáticos se agolparon en la zona del bullpen para poder avistarlo y la gente en busca de autógrafos no se aburrió de pedir a gritos que les firmara algo. Darvish necesitó de escolta policial cuando debió trasladarse de un terreno de juego a otro.

“Me tocó ser policía de tránsito”, bromeó el coach de pitcheo Mike Maddux. “Es como un mini pandemonio de postemporada en un entrenamiento de primavera ... Estamos lidiando con alguien muy famoso”.

El departamento de prensa de los Vigilantes suministró una agenda muy detallada de las actividades de Darvish en su primer día, incluyendo la hora y lugar que le tocaría hacer sus ejercicios de estiramiento.