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Ahí estaban Lebron James, Dwayne Wade y Chris Bosh, las tres fieras del Heat, moviéndose bajo los reflectores de la reluciente Miami Airlines Arena, y en el otro lado, con los Knicks, el fulgurante desequilibrador Carmelo Antony, el formidable Amare Stoudemire y el temible Tyson Chandler, pero todas las miradas eran para Jeremy Lin, el jugador de origen taiwanés, que guardó en su locker un título de la Universidad de Harvard en Ciencias Económicas.

Heat-Knicks es un duelo más para agotar boletos en la NBA, pero los precios asombrosos que alcanzaron en las reventas el jueves eran por ver a Lin, el factor clave en el espectacular resurgimiento de los Knicks, sacándolos del hoyo y convirtiéndolos en competitivos. Ese promedio de 23.9 puntos en 11 batallas, con una actuación cumbre de 38 mientras opacaba a Kobe Bryant y sus 9.2 asistencias por juego, hacían del taiwanés, el temible enemigo para el equipo de mejor balance en la Liga con 26-7.

A lo largo de las tres últimas semanas, Lin fue promocionado como un jugador de otro planeta, pero el Heat supo atornillarlo demostrando que no se trataba de un “marciano”. Propenso a las pérdidas de balón, Lin encontró cerrados todos los caminos mientras era reducido a uno de once tiros de campo, para cerrar con 8 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias, su peor actuación desde que provocó un estallido en la NBA instalándose en la azotea de Times Square en Nueva York.

Viendo a Lin ‘encadenado’, los Knicks cayeron 102-88 frente a uno de los dos mejores equipos de la Liga en la primera mitad, antes del Juego de Estrellas, estos Heat con registro de 27-7, igual que el impetuoso Oklahoma de Kevin Durant, Rusell Westbrook y el congolés Serge Ibaka.

Con Spike Lee y Floyd Mayweather en las butacas principales, Lin se vio obligado a masticar las fresas de la amargura al ser totalmente borrado de la cancha. Con Lin funcionando  a medio gas, no hundido, los Knicks, que perdían 51-47 en la mitad del trayecto, hubieran fabricado suficiente suspenso en ruta hacia el desenlace, pero súbitamente, las luces se apagaron alrededor de Lin.

Carmelo Antony preocupado por Lin le dijo que se preparara para noches como ésta, en que nada sale bien y las ilusiones parecen romperse. “A todos nos pasa. El material de Lin, sigue siendo el mismo y regresará al funcionamiento que le hemos visto a lo largo de 11 juegos como bujía del equipo”, apuntó el “as” de los Knicks.

Sin libertar para ensayar dribblings, tapado en los intentos de entrega, atrapado en los escapes, Lin, reciente portada del Sports Illustrated, pareció un náufrago en la cancha del Heat, pero más allá de este tropiezo está claro que dispone de talento y condiciones para continuar su proyección.

dplay@ibw.com.ni