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El nadador estadounidense, Michael Phelps, quien igualó el récord de su compatriota, Mark Spitz, en Munich 1972, tras conquistar su séptima medalla de oro durante esta edición de los Juegos Olímpicos, señaló tras su victoria durante los 100 mariposa que está como “en un mundo de sueño”, y que “a veces” se debe “pellizcar” para asegurarse de que “es real”.

“Estoy como en un mundo de ensueño. A veces debo pellizcarme para asegurarme de que es real. Estoy feliz de estar en el mundo real”, indicó el siete veces campeón olímpico en Pekín. El de Baltimore, que nadó los 100 mariposa en 50.58 segundos, arrebató el oro al serbio Milorad Cavic por tan sólo una centésima de diferencia, gracias a que los últimos metros y cuando iban empatados al milímetro, Phelps dio dos brazadas en vez de estirar el brazo.

“Cuando di ese manotazo en la última brazada pensé que me había costado la carrera, pero en realidad fue lo contrario. Si me hubiera deslizado habría sido demasiado largo. Terminé adoptando la decisión acertada. Una centésima es el margen más pequeño de victoria en el deporte. Es muy bueno, es todo lo que puedo decir”, afirmó el nadador.

Asimismo, la estrella del agua quiso agradecer el trabajo realizado por su entrenador Bob Bowman y la confianza que le dio. “Bob me decía que soñara en grande, que cualquier cosa puede ocurrir. Esto realmente demuestra que no importa en qué ponga uno su imaginación, puede concretarlo. No importa cuán grande sea el sueño, todo es posible”, comentó.

¿Qué dijo Spitz?
El ex nadador estadounidense Mike Spitz, que vio cómo el joven Michael Phelps igualó su récord de medallas conseguido durante los Juegos Olímpicos de Munich 1972, indicó que la actuación de Phelps en Pekín está siendo “épica”, y que su trabajo servirá como “fuente de inspiración” para los jóvenes de todo el mundo.

“La palabra que me viene a la mente es épica. Lo que hizo (esta noche) fue épico. Nunca pensé que estaba fuera de esa carrera. Phelps representa un tipo de fuente de inspiración para los jóvenes de todo el mundo”, comentó Spitz a la cadena estadounidense NBC.

Spitz, quien durante estos días se encuentra en Detroit viendo un torneo de baloncesto en el que participa uno de sus hijos, comentó que desde hace tiempo lleva pensando en lo que iba a decir cuando se superara el récord. “Siempre me pregunté qué iba a decir en el momento en el que pasara esto, y, por supuesto, yo ya sabía lo que le iba a decir a (Phelps) desde hace algún tiempo”, dijo.

Por último, si Phelps consigue su octava medalla dorada, abandonará Pekín como el deportista más laureado de todos los tiempos (13 preseas de oro), por delante de deportistas como Mark Spitz, Carl Lewis, Paavo Nurmi o Larysa Latynina.