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Amordazado e impotente, el combinado español de baloncesto sucumbió 119-82 ante una exuberante selección norteamericana que se tomó el juego como una final y que, sin dejar un sólo hueco, asumió las riendas de un encuentro que terminó siendo un castigo.

Los de Mike Krzyzewski se encargaron de destapar las carencias de la expedición de Aíto García Reneses; el poco ritmo de los españoles y las numerosas pérdidas de balón que, ante otra selección, podrían ser subsanadas, pero que ante EU suponen una derrota tan abultada. No obstante, haga lo que haga ante Angola, España seguirá siendo segunda en el grupo B.

Después de tres lustros, la NBA regresó, y España, a priori la más capacitada para plantarle cara, padeció al “Dream Team” de principio a fin. Esta vez no está Jordan, Johnson ni Larry Bird, pero sí Kobe Bryant, Lebron James y Dwight Howard, capaces de revolucionar el baloncesto y humillar al rival, incluso creando espectáculo a base de músculo y juego colectivo.

Desde el principio, los norteamericanos salieron con la quinta marcha, motivados de sobremanera por medirse con los campeones del mundo.

Robaron balones, taponaron, rebotearon y espolearon el marcador aprovechando todas las transiciones. Todo se protestaba, incluso con casi 20 puntos de ventaja en el electrónico.

España corría por el parque a remolque (36-56 antes del descanso) de Lebron y Carmelo Anthony. Estados Unidos acertaba desde los 6.25 metros (siete de 11 antes del parón), y al regreso asfixiaba a España cerrando todos los huecos.

No varió la pauta al regreso. España tenía hemorragia de balones (hasta 28) y acusaba demasiado la velocidad punta del ataque estadounidense. Sólo Felipe Reyes y Ricky Rubio mantenían la identidad de los subcampeones de Europa, pero la diferencia (48-72) era casi insalvable. Y como no aflojaba el “Dream Team”, la distancia se abrió aún más.

Dwayne Wade y Chris Paul (16 y 14 puntos, respectivamente) también se animaron y el triunfo llegó sólo con los de Aíto pidiendo la hora. Fue sólo un aviso, una demostración de calidad al mundo. Son los favoritos y así quieren terminar.

Si España vuelve a verse las caras con EU (sólo puede ser en la final) y quiere confirmar su categoría de campeón mundial deberá subsanar la falta de velocidad y acierto para poder aplacar el ataque de los de Krzyzewski.