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La colombiana Jackeline Rentería conquistó una de las medallas de bronce en la categoría hasta 55 kg. de lucha libre este sábado, en los Juegos Olímpicos de Pekín, donde se impuso la japonesa Saori Yoshida, dando a Colombia su segundo metal en esta edición.

Tras este bronce, la luchadora caleña ve más cercano el sueño de darle una casa propia a su familia, que habita una humilde casa en el barrio Lleras, según comentó a la prensa colombiana antes de los Juegos.

La colombiana, de 22 años, se impuso a la rumana Ana Paval por 5-0 en la repesca, para conseguir su primera medalla olímpica en una prueba que ganó Yoshida, al vencer a la china Li Xu por 5-0.

El otro bronce fue para la canadiense Tonya Verbeek, quien venció a la sueca Ida-Theres Nerell.

“Éste fue el resultado de cuatro años de dura preparación, con mucha disciplina; y quiero rendirle tributo a mi entrenador Víctor Capacho”, afirmó la colombiana.

“Conocía bien a mi rival en la lucha por el bronce, ya que la había estudiado antes. Nos habíamos enfrentado y sabíamos mucho la una de la otra”, señaló.

Rentería había conseguido el billete a Pekín tras quedar séptima en los 55 kilogramos del Campeonato Mundial de Lucha, en Bakú (Azerbaiyán), que entregaba cupos a las ocho primeras de la clasificación general.

Con Yoshida, quien ganó el oro en Pekín, tuvo una pelea muy competida en Bakú. Después de ganar el primer periodo por 3-1, en el segundo se vio perjudicada por los jueces, quienes dieron 1-2 para la oriental, y el tercero lo perdió 1-0.

La luchadora de Cali, entrenada por el colombiano Víctor Capacho, dio así a su país su segundo metal en los Juegos de Pekín-2008, tras el conseguido por el pesista Diego Salazar el lunes, una plata en la categoría de 62 kg.

Jackeline Rentería fue campeona panamericana, segunda en un Mundial Junior, antes del séptimo puesto en el Campeonato Mundial de 2007, un resultado con el que logró su clasificación para los Juegos Olímpicos, y que le hizo empezar a soñar con poder ofrecer una casa a su familia.

El bronce equivale a un ladrillo importante en la casa que sueña ofrecer a los suyos.