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El Mundo, de España
La actuación más épica de la historia. Eso, y quizás la gesta deportiva más sobresaliente de todos los tiempos, es lo que ha conseguido Michael Phelps. Esperaba que ganase el relevo 4x100 estilos, pero los 100 mariposa... fue un milagro. Veo las imágenes y aún no entiendo cómo pudo ganar. Tengo una gran consideración por esa prueba, porque en ella demostró su brillantez, demostró que es el mejor competidor del mundo. De las ocho medallas que ganó, dos fueron por una centésima, pero eso no importa, lo que cuenta es la victoria. Nadie recuerda mis tiempos. Da igual. Una décima de segundo es absoluta. Él ganó. No cambia nada.

No es un accidente. Ya lo hizo en Atenas cuando ganó a Ian Crocker por una centésima en los 100 mariposa, y se impuso por tres centésimas en el Mundial de 2007. En esta prueba los márgenes son escasos, lo que la convierte en una de las más difíciles de preparar. Además, es el último evento individual, en el séptimo día. Otra demostración de su excelencia, pues ha sido capaz de batir a todos consistentemente durante una semana.

La diferencia entre el éxito y el fracaso es muy pequeña, lo que hace que su logro sea aún más sobresaliente. ¿Más que el mío? Absolutamente. No tiene nada que ver con que tenga más medallas que nadie, sino la forma en que las ha ganado.

Aunque no quiero comparar, la competición fue más dura para él. Mis márgenes de victoria fueron más claros, mucho más definidos, pero nadie lo recuerda. Sólo cuenta que yo sumé siete medallas y él, ocho. Mi meta era muy difícil y han sido necesarios nueve Juegos Olímpicos y 36 años para superarla. Los ocho oros de Michael aún tardarán más en igualarse.

Hace cuatro años ya dije que sería él quien me igualase. La palabra que me viene a la mente para describir lo que ha hecho es “épico”, porque no es la actuación genial de un día, como la Superbowl o las World Series de béisbol, que se juegan al mejor de siete partidos y con dos días entre los encuentros. Michael tuvo que competir siete días: preliminares, semifinales, finales... Diferentes eventos, incluso el mismo día, a diferentes horas, con diferentes rivales. Para mí, eso es muy destacable. Y sé de qué hablo. Sólo tengo una cosa que decirle: Michael, ¡eres el más grande!
Ha perseguido su sueño. Ha sido listo compitiendo en cinco eventos individuales, lo que le daba una gran oportunidad para ganar siete medallas de oro. Y si todo iba bien, como ha sido el caso, podía ganar las ocho. Su dedicación, compromiso y convencimiento merece todos los reconocimientos que la gente quiera darle, y si eso supone decir que Mark Spitz no fue tan bueno como Michael Phelps, lo acepto, porque él hizo algo mejor que yo.