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La montaña no ha sido escalada, pero Vicente Padilla siguió ascendiendo hacia ese sueño que está en la cima: meterse en la rotación de los Medias Rojas. Un sueño compartido con cada uno de nosotros que deseamos verlo de regreso entre los grandes brazos que imponen respeto, como muchas veces lo logró.

Esos tres innings perfectos con una exhibición de control tan llamativa; mostrando una impresionante autoridad; reduciendo la agresividad de los Yanquis a polvo, ponchando a cuatro, incluyendo a un Alex Rodríguez inutilizado; alardeando con su eephus desconcertante; mortificando con esos cambios y haciendo zumbar sus bolas de poder encima de las 93 millas, nos permiten calificar su trabajo como fabuloso.

Uno lo veía estar agrandándose lanzamiento tras lanzamiento en la pantalla del computador, en esa nítida transmisión vista por el canal de MLB.com, y comprobando que a esta altura de su carrera, está restablecido por completo, manejando la tensión y la intensidad con singular maestría.

Su primer lanzamiento en el sexto, con el juego 1-0 a favor de Boston, contra Brett Gardner, fue una eephus fabricando el out con roletazo a primera; de inmediato, ponchó a Rusell Martin y Alex Rodríguez, quien alcanzó faulear uno de cinco disparos.  Continuó en el séptimo ponchando a Jorge Vásquez, liquidando a Ibáñez con un roletazo y ponchando a Zoilo Almonte. Y en el octavo, dominó a David

Adams, Justin Maxwell y Ramiro Peña.
Fue el ganador del partido que terminó 1-0. Ahora, inundados de optimismo, con nuestra emoción sudando, creyendo escuchar los claros clarines, todos pensamos que su próxima  parada es la rotación de los Medias Rojas. ¡Ojalá!

dplay@ibw.com.ni