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Lo inesperado es redondo y viene en caja cuadrada. ¿Quién nos iba a decir que la abismal ventaja de 10 puntos que logró construir el Real Madrid sobre el Barcelona, mostrando un alarde de contundencia, se reduciría a cuatro con siete jornadas pendientes, incluyendo un clásico el 22 de abril en el Nou Camp.

Nunca lo pensé, y seguramente ustedes tampoco. Sin embargo, después del triunfo del Barsa sobre el hostigoso Zaragoza por 4-1, y el sorprendente empate 0-0 entre el Valencia y el Real Madrid, forzado por la actuación milagrosa del arquero Vicente Guaita, el equipo catalán siente que está saliendo de la fosa, con posibilidad de aplicar un recorte drástico que inyectaría de un suspenso espeso, la recta final de la Liga.

La quitada de presión a su tropa, lograda por Guardiola al decir que la Liga estaba definida, aguijoneando el amor propio de cada uno, ha dado resultado. Soñando con una vuelta olímpica en el Nou Camp, el Madrid perdió ritmo y atravesando por tres empates, tendrá que tomar Diovan o Preterax para la presión.

Sin embargo, la remontada de ribetes espectaculares, sigue siendo difícil, aunque ahora no descartable. El 22 de abril, el Madrid tendrá chance de resolver la Liga, algo que aún ganando, el Barsa no puede. Incluso un empate, si “los ángeles blancos” de John Carlin no siguen perdiendo terreno, será de mayúscula utilidad.

El Barsa, con dos goles de Messi, uno de penal, otro de Puyol y el cerrador de Pedro, se impuso 4-1 a un Zaragoza retador que comenzó ganando 1-0 con gol de Aranda y quedó un tiempo con 10 hombres exhibiendo una resistencia espartana, como si Leonidas estuviera funcionando como centrocampista. Sin Xavi y sin Iniesta, el Barsa necesitó sacar el baúl a Busquets para evitar contratiempos.

El domingo, Lev Yashin y Gordon Banks se hubieran sentido empequeñecidos por la actuación cumbre de Guaita en la cabaña del Valencia. El propio Diego Alves, relegado al banco, no lo podía creer. Toda la gestión ofensiva del Madrid que incluyó dos pelotas devueltas por los postes, igual que el Valencia, fue congelada por la inspiración, el arrojo y la certeza de Guaita, capaz de tapar dos intentos consecutivos de Benzema, y neutralizar todos los peligros que se multiplicaron en su área.

Con Messi al frente de los goleadores, sacando uno de ventaja a Cristiano, este 0-0 aprieta la Liga, saca del hoyo al Barsa, agranda el suspenso, y obliga a todos a meter las barbas en remojo. Las naves que mandó a quemar Guardiola, están navegando amenazantes.