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Tan incidente como lo fue Aquiles para los griegos, así vemos a Cristiano Ronaldo en este pujante Real Madrid, que ayer, con tres cañonazos del portugués, y una entrega inmediata para que Callejón “fusilara” a Curtois, liquidó 4-1 al enemigo de vecindario, el Atlético, sujetando de esa forma la ventaja de cuatro puntos que lo separa del Barsa con solo seis juegos pendientes, incluyendo el Clásico, el próximo 21 de abril.

Cuando a los 55 minutos, el temible artillero colombiano Radamel Falcao, equilibró la pizarra 1-1 con ese certero cabezazo a la izquierda de Casillas, el estadio “Vicente Calderón” se hinchó, y cierto aturdimiento afectó al Madrid. La multitud se preparó para “lo mejor por venir”, arañando lo misterioso.

¡Qué inmensamente importante era para el Barcelona que el Atlético le robara otros dos puntos a la realeza! Pero eso no ocurrió, porque el fiero Cristiano Ronaldo, fabricante del primer gol con un tiro libre de vuelo transoceánico que paralizó a Curtois, entrando junto al poste derecho, se multiplicó con desbordes, piques a zonas despobladas, duelos uno a uno resueltos con autoridad, ingresos al área provoca escalofríos, y presencia amenazante de la media cancha hacia arriba, marcó otros dos goles, uno rematando desde la izquierda, humeante y majestuoso; el otro de penal, cobrando un derribamiento a Higuain en el área, y la realización de ese pase con inconfundible “olor a gol”, que Callejón remató entre las piernas del arquero, sellando el 4-1.

Nada que discutir obviamente, pese a que el Madrid se vio un poco perezoso en su medio campo en el primer tiempo, con Kaka bajo de voltaje, Di María algo desorientado, y Benzema necesitado de soporte.

Sin embargo, después del segundo gol de Cristiano, quien llegó a 40, igualando su espectacular total del año pasado, y superando por uno a Lionel Messi, el Madrid se volcó, galvanizado, y provocó estragos desarticulando al Atlético. Apareció en escena el Madrid arrollador obviando algunas dificultades atrás, en tanto el Atlético desapareció del escenario, sin tiempo para quemar las naves.

El cierre de juego fortaleció el favoritismo del Madrid en esta recta final de la Liga, para coronarse y cortar en tres la racha de títulos del Barcelona, mientras la rotunda potencia de Cristiano enfrenta a la fineza de Messi, en la batalla por el cetro de goleo, con las semifinales de la Champions por medio.

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