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El gol de Mario Gómez en el minuto 90, una puñalada entre las costillas de Casillas, y una bofetada al orgullo del Real Madrid, pareció ser más producto de frotar la Lámpara de Aladino por parte del técnico del Bayern, Jupp Heynckes, que de la falla de Coentrao, muy bien “toreado” por Lahm, quien fue hasta el fondo por la derecha para enviar ese centro zumbante rematado en el corazón del área pequeña, desequilibrando el marcador.

Ganó el equipo de Munich 2-1, en el momento menos esperado, cambiando las perspectivas de la revancha, porque si bien es cierto, perdiendo 1-0 queda liquidado, cualquier empate lo clasifica por puntos, y una derrota 2-1 le garantiza el tiempo extra, y posiblemente llegar a los penales.

Un juego no brillante pero agitado, con constantes posibilidades de gol, extraño en su desarrollo, con los sorprendentes decrecimientos en rendimiento de figuras cumbres como Cristiano Ronaldo y Arjen Robben por cada lado, el excelente protagonismo de Karim Benzama y Frank Ribery, más el esfuerzo multiplicado de Mario Gómez, errático en sus intentos pero incansable, hasta que finalmente, se encontró con la opción que decidió la batalla. Fue su gol número 12 en 10 juegos, persiguiendo a Messi que lleva 14 y juega hoy contra el Chelsea.

Arrancó el Madrid con esa intensidad que mete miedo, exigiendo lo mejor del joven arquero Neuer, sobre todo con el disparo de Benzema, amenazando con imponer su pegada, pero tal fiereza terminó siendo discretamente enjaulada, manteniendo a Cristiano sin conexión, aunque sin poder impedir una penetración con olor a gol, tristemente malograda, mientras el Bayern, poco a poco, abría su camisa, mostraba el pecho, se atrevía a pelear cada bola y cada centímetro con descaro, y faltándole totalmente al respeto a la realeza, se adelantaba con el taponazo de Ribery a los 17 minutos, entre la confusión provocada por un tiro de esquina rebotado en Ramos, y la posición fuera de juego de Luis Gustavo.

Fue un proyectil por el propio centro de la cabaña, dejando sin chance a Casillas, que debió ser anulado. Obviamente, Luis Gustavo, delante de todos los defensores, y metido en el ángulo visual del portero, era un estorbo, y el reglamento que el árbitro Webb y el asistente sepultaron, es claro. Ese gol, aturdió al Madrid, afectado por la falta de control en el tránsito por la media cancha.

Empató el Real a los 53, cuando Cristiano, que había fallado frente a Neuer, fue habilitado por la izquierda llegando hasta el fondo, y disparando más que centrando, hizo rebotar una pelota en el arquero, que Ozil remató en la puerta del horno para el 1-1 justiciero.

A partir de ese momento, el Bayern, pese a la poca utilidad de Robben y la salida de Schweinsteiger, fue más incisivo e insistente que el Madrid ejerciendo presión, hasta que Lahm desarticuló a Coentrao y fabricó la posibilidad frente a Casillas concretada por Gómez a base de riñones, estableciendo el 2-1 que enmudeció a Mourinho.

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