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¿Se quedarán con las manos vacías los aficionados de Los Ángeles en las semifinales de Conferencia en la NBA? Sería un golpe brutal para ellos que Lakers y Clippers fueran decapitados por los Nuggets de Denver y los Grizzlies de Memphis en duelos cruciales de fin de semana con las series 3-3, balanceándose entre la angustia y el orgullo carcomido.

Feroces rivales en el vecindario, Los Clippers “le robaron” a los Lakers la posibilidad de contar con Chris Paul, y lograron agregarlo al impetuoso Blake Griffin, mientras el equipo que dirige Mike Brown, veía también desvanecerse a Dwight Howard, y su futuro volvía a quedar en manos y piernas de Kobe, Andrew Bynum y Pau Gasol, este último afectado por una serie de presiones que casi lo envían a otro lado.

Por un juego de ventaja (41-25 por 40-26), los Lakers ganaron la División del Pacífico en la Conferencia del Oeste, obligando a los Clippers a terminar segundos, y quintos en la general. Fue así como se dibujaron las eliminatorias contra los Nuggets sextos, y los Grizzlies cuartos, más favorables para “la pandilla” de Kobe, que para los Clippers.  Todo caminaba sobre rieles con Lakers y Clippers tomando ventaja de 3-1, pero las vibrantes reacciones de Nuggets y Grizzlies forzaron esos incómodos empates 3-3, y ahora, además de la desesperada búsqueda de la sobreviviencia por parte de los favoritos, está en juego la cabeza de Mike Brown, jefe Laker, porque como ha advertido Magic Johnson, aunque tenga todavía dos años más de contrato, podrían no querer volver a verlo.

Pese al cambio brusco en las dos series, y el problema de salud de Kobe, tanto Lakers como Clippers siguen siendo considerados favoritos para avanzar a las semifinales. Bueno, en Los Ángeles, quizás se conformen si uno de ellos evita el descarte. Esta es una ecuación diferente a la que teníamos después del cuarto duelo en cada serie.