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  • EFE

El Barcelona cerrará la temporada con tres títulos menores (Supercopa de España, de Europa y mundial de clubes) y dos individuales (máximo goleador de la Liga, de Messi; y portero menos goleado, de Valdés), a la espera de incrementar el botín en la final de la Copa del Rey que disputará contra el Athletic Club.

Si el Barça se aferra a los números, no puede dar por perdida la temporada, aunque en los grandes títulos (Liga y Liga de Campeones) el equipo ha flojeado en los momentos culminantes, pero ha estado compitiendo hasta el último instante.

El Barcelona cerrará la temporada con el adiós de su entrenador, Josep Guardiola, que ha dado por concluido su periplo de cinco años en el Barça (cuatro años en el primer equipo y uno en el filial) y ha acabado extenuado, como afirmó el día en que anunció su marcha, precisamente el mismo en el que el club comunicó que su segundo, Francesc 'Tito' Vilanova, será su sustituto.

No ha habido grandes noticias deportivas del equipo azulgrana esta temporada, a excepción de que todo lo que disputó en el primer tramo de la campaña, en 2011, se lo llevó al zurrón sin oposición alguna. Era, por entonces, un Barça intratable y que, pese a no dominar en la Liga en diciembre, mantenía las mismas constantes del juego con el que ha deslumbrado estos últimos años.

Pero fue el arranque de 2012, los tropiezos, las lesiones y un juego escasamente productivo lo que llevó al equipo de Guardiola a un momento de agonía y a sobrevivir con lo justo.

Messi, que al final ha acabado llevándose el trofeo al máximo goleador de la Liga y la 'Bota de oro' como máximo realizador continental (50 goles), también tuvo su momento de flaqueza ante la meta rival y lo pagó caro su equipo.

Se conoció que Abidal tenía que someterse a un trasplante de hígado y el Barça se entristeció. Los grandes fichajes del año, Cesc Fàbregas y el chileno Alexis Sánchez, han ofrecido algunos destellos de buen fútbol, pero no han acabado de aportar el plus que se esperaba de ellos para complementar a un Barça que tanto los necesitaba.

Fàbregas entró en una preocupante sequía de goles y Alexis ha estado casi tanto tiempo de baja como de alta.

Además, Xavi, por problemas físicos, no ha tenido continuidad y Pedro Rodríguez se ha pasado el año 'desaparecido', aquejado de lesiones. Villa, que debía regular con sus goles la falta de acierto de su equipo, se despidió de la temporada en diciembre cuando en Japón se rompió la tibia izquierda.

Con ese lastre, Guardiola ha dado más minutos a los jóvenes Tello y Cuenca, cuya aportación no ha mejorado el rendimiento del Barça, muy al contrario de lo ofrecido por el argentino Javier Mascherano, quien debía seguir ocupando un papel secundario y se ha acabado convirtiendo en el gran referente en el centro de la defensa azulgrana y en uno de los jugadores más valorados en la temporada.

A pesar de estas piedras en el camino, a las que se suma el estado de forma del capitán, Carles Puyol, que una vez concluida la temporada ha pasado por el quirófano, el Barça estuvo en la primera línea de fuego en la Liga de Campeones, pero dos partidos nefastos y con sequía goleadora le apartaron de la final y cayó ante el Chelsea (1-0 y 2-2).

Igual sucedió en la Liga, en la que un mal enero y febrero le relegó a una distancia de diez puntos del Madrid que pudo haber acortado a solo uno si hubiese ganado el encuentro del Camp Nou, con cuatro partidos aún por disputar. Pero la derrota por 1-2 ante los blancos acabó por sentenciar la Liga el 22 de abril.

Ahora sólo le queda la final de la Copa del Rey, en la que el Barça espera cerrar el ciclo ganador de Guardiola con otro título, el que sería el decimocuarto del conjunto azulgrana en estos cuatro años, aunque al técnico siempre le gusta añadir el de campeón del grupo quinto de la Tercera división y el ascenso a la Segunda B, justo antes de coger el equipo profesional en la temporada 2008-09 y llevarlo al cielo con un triplete histórico (Copa, Liga y Liga de Campeones).