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Hay una quemadura que ha estado atravesando la piel de Lebrón James, el “Monstruo” del Heat, desde hace casi un año, y es la pérdida del título de la NBA frente a los Mavericks de Dallas, por culpa de su hundimiento en los minutos finales durante cada una de tres derrotas consecutivas.

Solo hay una forma de curar esa quemadura, y no es ganando su tercer trofeo como Más Valioso en la NBA, algo que ocurrió el pasado fin de semana juntándose con una serie de jugadores fenomenales del baloncesto, sino consiguiendo finalmente el Campeonato que tanto ha soñado, oportunidad que podría volver a tener a mano en este 2012. Ya Lebrón, abrillantando su trofeo de 2012, envió la primera señal sobre la vigencia de su ímpetu demoledor, confirmando que como jugador “Monstruo”, sigue creciendo. La forma en que atropelló a los Pacers de Indiana en el último cuarto, para garantizar la primera victoria del Heat, fue sencillamente escalofriante.

Tres Más Valiosos en las últimas cuatro temporadas, le permiten a Lebrón abrazarse a los 27 años y medio, con Larry Bird y Magic Johnson, y pensar en alcanzar al increíble Jordan, quien consiguió cinco de esos trofeos individuales, aunque con seis títulos de la NBA jefeando aquellos Bulls impactantes, parece fuera de la vista de cualquier mortal por ahora.

Promedio de 27.1 puntos con 7.9 rebotes y 6.2 asistencias, es una enormidad, a la que debemos agregar 53.1 por ciento tirando, indicador que Larry Bird nunca alcanzó. Esas cifras son tan aplastantes como su presencia en cualquier cancha, pero no haber podido saborear la conquista de un título, es algo que no lo ha dejado dormir, y que lo mantuvo oculto varias semanas después del naufragio ante Dallas.

El éxito de James está en colocar su “monstruosidad” a un lado, para concentrarse en trabajar desesperadamente en busca de mejorar como lo ha hecho, sobre todo en el manejo de pelota, conseguir rápidas proyecciones con los rebotes, ser más eficiente defendiendo y asegurar entregas más precisas aprovechando la presión que le colocan encima.

Solo así se puede perseguir la perfección.

dplay@ibw.com.ni