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Cuando a la ausencia de Chris Bosh, forzada por una distorsión muscular, se agrega la de Dwayne Wade, pese a que estuvo 37 minutos en la cancha, el Heat de Miami se ve desarmado aún contando con LeBron James, y ver a un crecido Mario Chalmers. Eso ocurrió frente a los Pacers durante una derrota rompe-corazones de Miami por 94-76, que coloca al equipo de Indiana en ventaja 2-1 batallando en las semifinales de la Conferencia del Este.

Mientras el Heat de rodillas, rasca su cabeza entre las dificultades planteadas por los Pacers, los Spurs de San Antonio, inalterablemente eficaces, con su engranaje bien aceitado, liquidaron 105-88 a los Clippers, ignorando la presencia de Blake Griffin y Chris Paul, y adelantándose 2-0 en una de las semifinales del Oeste. Los Spurs decidieron el juego mostrando superioridad en el tercero y cuarto período con ventajas de 7 y 6 puntos.

Lo de Wade, casi inexistente, minimizado a solo 5 puntos con apenas una asistencia, y luciendo a ratos como alguien en busca de una brújula, fue verdaderamente dramático. Se necesitaba la mayor aproximación posible a su máximo nivel, y se hundió. Aunque Chalmers se elevó a 25 puntos con 6 rebotes y 5 asistencias, cifras que lo convirtieron en el mejor hombre del Heat en medio de las tinieblas, Indiana se vio muy suelto en la recta final, cabalgando sobre una cómoda ventaja.

El factor pérdida de respeto por el poderío ahora carcomido del Heat, podría influir grandemente en la confianza y en el atrevimiento de los Pacers, en busca de ser unos inesperados finalistas del Este. Hay muchas interrogantes alrededor del Heat: ¿Será capaz LeBron de sacar del hoyo al equipo?, ¿podremos ver al Wade espectacular que conocemos?, ¿qué tan crecido seguirá Chalmers?, ¿provocará un desangre la pérdida de Bosh? El futuro de esta serie es terriblemente incierto.