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El pastel va tomando forma, diría el chef: en nuestro caso, el hombre responsable de lograr la justa alquimia es el diriambino Mauricio Cruz, y no puede negarse que el pastel llamado Diriangén de Diriamba vaya tomando forma y color.

Los blanquinegros, de hecho, le ganaron al Managua FC de Tomás Traña en el segundo encuentro del torneo de Apertura, con el que tomó el control del certamen con dos triunfos en dos salidas. El resultado fue de 3-1, producto de los goles de Marcos Méndez, David Solórzano y Hugo Silva, al término de la segunda etapa.

Si bien aún no se puede hablar de un juego vistoso y vivaz (el ritmo fue realmente muy lento), por lo menos el trabajo del entrenador y su estilo de juego comenzaron a ser muy visibles en las jugadas del equipo.

Sin embargo, aún el plantel parece poco funcional al proyecto táctico del “Chaparro” y no fue un caso que uno de los goles haya llegado de la mano de Silva, el único refuerzo de peso obtenido por el club blanquinegro en el mercado.

En suma, hay mejorías pero algunos problemas siguen vigentes: es un buen momento, con dos triunfos seguidos Diriangén defenderá su “dignidad” de equipo de elite e irá en busca del título.

Así se han visto los Caciques en las dos jornadas del Apertura.

Sólido y letal
El proyecto de Cruz no se aleja en mucho de sus anteriores experiencias: bajo su gobierno Diriangén ganó siete títulos; con menores medios económicos, busca ser un equipo sólido; es muy firme en la defensiva y letal ofensivamente, con dos delanteros rápidos abiertos, por eso han incorporado a los hondureños Herberth Cabrera y a Jossua Cáliz Sandoval, de 22 y 20 años, respectivamente, ambos tienen experiencia en Primera División.

Los resultados de sus mandamientos tácticos pudieron verse ante Managua FC. En la primera etapa, jugada a ritmo extremadamente blando, los capitalinos hicieron el gasto pero jamás pudieron vulnerar a la atenta defensa rival, a pesar de la emergencia blanquinegra: el equipo ha empezado a brindar un show futbolístico que alcanza pensar que están por buen camino.

Mauricio no se hace problemas: su desafío es el de ganar y sabe muy bien que, si lo logra, nadie le reprochará jamás nada. La voluntad inflexible y el trabajo inteligente son sus armas y su sello ya comienza a verse en el equipo.