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Angustiosamente, estos “fallados” Yanquis modelo 2008 evitaron ser barridos por los Medias Rojas. Perdían 2-0 después de seis entradas sujetados por Jon Lester, pero un jonrón de dos carreras del emergente Jason Giambi en el cierre del séptimo equilibró el marcador, y otro hit impulsador del mismo Giambi en el fondo del noveno decidió la batalla 3 por 2.

¿Hay algo que celebrar? Faltándoles 29 juegos, los Yanquis están distanciados diez y medio juegos de Tampa y seis de Boston, con sólo tres encima del cuarto lugar del Este, que es Toronto.

Los de Nueva York, jugando en casa en el cojeante y canoso Yanqui Stadium, necesitaban barrer a Boston para meterse de lleno en la pelea por el subliderato, pero en lugar de acercarse a tres juegos, fueron empujados a siete vencidos en los dos primeros duelos, pese al handicap favorable de no verse las caras con Beckett y Matsuzaka en la serie.

Nuevamente Mike Mussina (16-7) quedó sin decisión, pero su pitcheo de cinco hits en siete entradas limitó a dos carreras la ofensiva de los Medias Rojas, permitiendo que Giambi con su madero y Mariano Rivera con su látigo sacaran a los Yanquis del hoyo.

Con 71 victorias, por 81 de Tampa y 77 de Boston, los Yanquis tendrían que ensayar una arremetida de ribetes espectaculares. En 2007, con 94 triunfos, los Yanquis fueron segundos de los Medias Rojas, y para llegar a esa cifra necesitan ganar 23 de los 29 juegos pendientes, algo extremadamente exigente, considerado sensatamente improbable.

La ajustada victoria de Tampa sobre Toronto 3-2, sobreviviendo a una rebelión del octavo inning, le permite a los Rays ampliar a cuatro y medio su ventaja sobre Boston, que mantiene una fuerte vigilancia sobre lo que hagan Medias Blancas y Gemelos en el centro, porque el segundo de ellos, los retará por el boleto de “comodín”.