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Jugando como un producto de Play Station programado en una computadora, así lució de fantástico LeBron James en el sexto duelo contra los Celtics, impulsando al Heat con 45 puntos, 15 rebotes y 5 asistencias, hacia la urgente victoria por 98-79, que forzó el séptimo y decisivo desafío por el título del Este en la NBA.

¿Podrá ser LeBron una aproximación de ese que vimos aniquilar a los Celtics el jueves? Jordan, Bird, Magic, Alcindor, Kobe, se crecían en los momentos de mayor exigencia, y LeBron quiere pertenecer a ese “Club de Monstruos”.

No lo hizo frente a los Pacers de Indiana, pese a su brillantez en la batalla anterior. No es que LeBron se ocultara, porque sus 28 puntos y 6 rebotes tenían significado, pero fue Wade, desequilibrante en todo instante, con sus 41 puntos, 10 rebotes y 3 asistencias, quien se robó el show y sepultó a Indiana, que llegó a colocarse en ventaja 2-1 para caer en seis juegos.

Con Chris Bosh en mejor estado y más adaptado después de una sensible ausencia por lesión, el Heat contará desde el inicio con sus tres grandes jugando en casa, buscando su pasaporte a la final para enfrentar al Thunder de Kevin Durant, Rusell Westbrook y Serge Ibaka.

Para frustrar al Heat en casa como lo hicieron en el juego 5, los Celtics necesitan de Rajon Rondo iluminado, abriendo espacios, serpenteando constantemente, disparando con precisión y haciendo entregas, para que Paul Pierce y Kevin Garnett se hagan sentir.

La batalla, pese a la amplitud de la victoria obtenida por el Heat como visitante, es impredecible. Hemos visto cómo el equipo de Miami, pierde ritmo y brújula súbitamente, y se ha quedado corto en intentos de remontada. Saltará a la cancha como favorito por supuesto, porque su trío destructivo impone respeto, pero la funcionalidad de los Celtics reaccionando a dos derrotas con tres triunfos consecutivos, obliga al Heat a colocar su barba en remojo.

dplay@ibw.com.ni