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Después de su discutible victoria sobre Juan Manuel Márquez y de ser sometido a fuertes cuestionamientos, el filipino MannyPacquiao regresa hoy al ring en Las Vegas para enfrentar al ágil y peligroso Timothy Bradley, púgil invicto en 29 combates, buscando cómo ofrecer una prueba fehaciente de grandeza boxística, que lo impulse al estrellato.

Insisto, después de haber visto otra vez el vídeo, que para mí ganó Pacquiao, sometido a múltiples dificultades, tantas como las que Márquez le obligó a atravesar en sus dos peleas anteriores. Es obvio que el estilo del mexicano hace que Pacquiao se sienta metido en un laberinto.

Bradley ha advertido que estremecerá al boxeo, derrotando a un Pacquiao, seguramente interesado en restaurarse como la Mona Lisa de Leonardo o el David de Miguel Ángel, por asunto de imagen, no por estar todavía hambriento de fama y fortuna, los grandes factores de motivación que acompañan a este Bradley ansioso de sacar el máximo provecho a la oportunidad dorada.

¿Cómo volver a proyectarte desde un malestar que se arremolina como el viento frente a tus narices? Solo con una actuación cumbre. Esto nos desliza hacia otra interrogante: ¿Estará Pacquiao en condiciones de ofrecerla, como lo hizo derrotando a De la Hoya y Hatton, después de haberse mostrado oscurecido contra Márquez en 2008?

Eso va a depender de averiguar ¿qué tan bueno es verdaderamente Bradley? Escuché ayer aquí en México, a Nacho Beristáin exteriorizando su temor de ver derrumbarse la posibilidad de una cuarta batalla Pac-Márquez, si Bradley se convierte en una ecuación indescifrable para el filipino.

En otros tiempos, Pacquiao no dejaba dudas en la fase previa. Incluso el propio periodismo mexicano lo colocó como favorito para liquidar a Márquez en el tercer duelo. Pero por lo visto y oído ahora, Manny ya no mete miedo, aunque naturalmente conserva el respeto.

No es fácil intentar restaurarte cuando peleas desde 1995, año en que Rosendo se coronó, te acercas a los 35 años, y financieramente tu futuro parece garantizado, pero tratándose de Pacquiao, la posibilidad estará latiendo. Tan es así, que en Las Vegas es claro favorito. Inclúyanme entre los que no apostarían en su contra.

 

dplay@ibw.com.ni