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La pregunta de siempre a pocas horas de un combate teóricamente tan controversial. ¿Qué puede pasar hoy en el cuadrilátero del Staples Center?

¡Qué clavo amigos! Es como si quisiéramos saber lo que va a ocurrir en el próximo minuto en nuestro desventurado país. Tenemos el televisor imaginario, pero resulta imposible fijar las imágenes borrosas de Ricardo Mayorga y Fernando Vargas, que ayer marcaron 164 libras en la báscula.

Tan parecidos en desgaste y pérdida de brillo, al mismo tiempo tan faltos de información sobre su preparación, no sabemos quién es quién. Así que pronosticar es tratar de adivinar. Incluso para Poirot, el gran personaje de Agatha Christie o el propio Sherlock Holmes, se trata de una pelea misteriosa, sin ninguna pista clara.

Vamos directamente a lo clave: ¿Quién mejor preparado físicamente? Por Dios, ¿hay alguien por ahí que haya podido seguir paso a paso el adiestramiento de cada uno de ellos, como se podía hacer en los tiempos de Alexis-Marcel, Alexis-Rubén, Toro-Ortega, Gazo-Castellini y en tantos otros casos?

Ellos se escondieron. ¿Por qué? Por temor a decepcionar o como un recurso para evitar ser scouteados.

Los últimos recuerdos que tenemos de ellos es sufriendo derrotas inobjetables, desarmados y cansados, con cierto “olor” a ruinas. Tan es así que Vargas ha dicho que independientemente del resultado del combate, no peleará más. Siente que boxísticamente ha sido desalojado del presente, y su futuro es más borroso que su imagen actual.

¿Quién podrá colocar más presión encima del otro? El más agresivo y con más fondo físico. ¿Y ese quién es? Hay quienes piensan que es Mayorga y otros –colocando a un lado los problemas de salud y de peso- consideran que Vargas.

Y la inseguridad crece mientras se acerca el momento: ¿Soportará la quijada de Vargas el punch de los golpes de Mayorga llegados desde cualquier lado?; ¿evitará Mayorga que el bombardeo acostumbrado de Vargas a la zona baja sea efectivo?; entre dos púgiles que se han caracterizado por no dar cuartel, ¿quién se atreverá a proponer una pelea intensa en los primeros rounds?; ¿cuál de ellos tiene suficientes reservas para caminar largo?; ¿prevalecerá el boxeo desordenado pero peligroso de Mayorga o la aptitud para realizar descargas agobiantes golpeando al cuerpo tomando riesgos de Vargas?.

Si los problemas de Vargas fueron ciertos y tuvo que excederse para entrar en la zona de tolerancia con su peso, Mayorga tiene una buena oportunidad, porque el californiano tendrá problemas para salirse de la línea de fuego.

Ahora, si sorprendentemente Vargas ha conseguido acercarse física y mentalmente a un punto de equilibrio, podemos cruzar los dedos frente a la inseguridad.

Claro que deseo que gane Mayorga, por lo que eso significa para nuestro carcomido deporte y, por supuesto, para él mismo, tan metido en dificultades.