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Portugal, que cerró inútilmente como un león hambriento frente a la tambaleante pero finalmente resistente defensa de Alemania, y el equipo de Holanda, por siempre temido, que se vio preocupantemente ensombrecido frente a Dinamarca, podrían morir hoy en el llamado Grupo de la Muerte, si son derrotados nuevamente, ahora por daneses y germanos. De registrarse empates, se mantendría la intriga, extendiéndose a la última fecha en el Grupo B.

Por su historia y valoración del armamento disponible, nunca hay nada escrito entre Holanda y Alemania, finalistas de la Copa de 1974, cuando el engranaje de la “Naranja Mecánica” se oxidó súbitamente. Holanda no se vio bien cayendo 1-0 ante Dinamarca, pero Alemania tampoco estuvo brillante en su sufrida victoria también 1-0 sobre Portugal, que mereció mejor suerte. El holandés van Persie y el alemán Mario Gómez, los hombres de área, son jugadores de características diferentes, pero hermanados en su capacidad para generar peligro.

Holanda necesita mostrar al Robben y al Sneijder que tanto lucieron en el Mundial de Sudáfrica, para conseguir la profundidad ofensiva deseada, con Huntelar como un “as de cambio”, en tanto Alemania, obligada al repliegue ante un Portugal embravecido buscando el empate, pero sin poder definir, espera contar con un medio campo más funcional, para multiplicar la agresividad de su ataque.

Portugal confía en el impacto que puede producir el fenomenal Cristiano Ronaldo, y en la agilidad y permanente presencia amenazante de Nani, para saltar sobre Dinamarca y meter el futuro de ese Grupo, en un oleaje confuso de cálculos.

Se pensó que este grupo no solo ofrecería espectáculo en cada uno de sus duelos, sino que podría garantizar un desenlace de última hora para despejar las dos incógnitas, y esa posibilidad, todavía puede aparecer ruidosamente en pantalla, si Portugal y Holanda pisan el acelerador a fondo.