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Esta noche en Miami, el tercer juego Heat-Thunder. Lo veré en Nueva York con los cinturones bien ajustados, como quien espera un viaje cargado de turbulencias con el corazón sometido a constantes descargas. ¡Diablos, qué terrible y fascinantemente emocionante es el baloncesto! Como estar en una montaña rusa. Sobre todo cuando se trata de una serie con LeBron James y Kevin Durant, los superastros del Heat el Thunder, hambrientos, como leones saliendo de sus jaulas después de estar tres días sin comer.

Imposible atreverse a pronosticar, aunque la mayoría de los expertos hagan una advertencia: el Heat jugará tres veces consecutivas como local. ¿Y…? Eso no va a recortar la capacidad de agresión del imparable Durant, hasta hoy con 28.5 puntos promedio y 7.6 rebotes, liderando a un Thunder especialista en remontar sin importar que tipo de diferencia. Tampoco impedirá que la rapidez de maniobra y facilidad de penetración de Rusell Westbrookabra heridas constantemente, ni que Serge Ibaka pueda mostrarse como rey del bloqueo y hombre de apariciones fantasmales, o que James Harden saque de la gaveta de sus múltiples recursos, el diploma que lo acredita como mejor sexto hombre de la NBA.

Así que la excitación alrededor del Heat, debe ser controlada aún estando en casa, con el rugido de una multitud cuestionadota, más ansiosa que los propios jugadores, incluyendo al LeBron que tiene largo rato de soñar con un anillo de campeón.

Cierto el Heat se ve tan bien armado, que asusta, aunque no al Thunder. Shane Battier se ha convertido en el as debajo de la manga. ¡Cómo ha aportado flexibilidad y seguridad en momentos de presión! La pujanza de LeBron, capaz de mover montañas con 30.5 puntos promedio, atrapando 9.5 rebotes, y la fiereza a ratos escalofriante de Wade, necesitan de “algo más”, y eso es lo que ha estado haciendo Battier, mientras Bosh consigue la recuperación deseada como ya lo demostró con sus 15 rebotes en el segundo duelo, y Chalmers grita presente.

Heat-Thunder hoy. Dos fuerzas equilibradas, jefeadas por LeBron y Durant, como si fueran Aníbal y Escipión en aquellos tiempos.

 

dplay@ibw.com.ni