Edgard Tijerino
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¿Alguien pensó en Tampa al momento de ponerse en marcha la temporada de este 2009? Por favor, ¿quién se atrevería a considerarlo aspirante a los Play Offs? Sin embargo, un equipo que no ha necesitado un bateador de .300 puntos, un pitcher de 15 victorias, un cañonero de 30 jonrones, un pelotero de 10 millones y un estadio lleno día tras día, continúa su avance firme hacia la postemporada, como si fuera el Ejército de Alejandro.

Medias Rojas y Yanquis, apártense con sus grandes nóminas, con sus estadios llenos, con sus grandes historiales; éste es el año de Tampa, por lo menos hasta hoy. Ayer, el equipo súper-sorprendente volvió a venir desde atrás, salir de entre maleza y atacar con precisión, contragolpeando a los Orioles tres veces para derrotarlos 10 por 9 y llegar a 83 victorias antes de entrar al último mes de la temporada.

Tampa no tiene un mes negativo este año. Arrancaron con 1-0 en marzo y continuaron con 14-12 en abril, pero nadie los tomó en serio. El equipo chico estaba crecido en las primeras semanas. Sólo eso. Ya le quitarían el impulso.

En mayo, con 19-10, lanzaron una advertencia: tenían la magia y las agallas para no ser subestimados. El “ojo con ellos” se extendió rápidamente por todo el Este de la Liga Americana y más allá. Después de 16-10 en junio, decrecieron un poco con 13-12 en julio; pero en agosto, volvieron a colocar el pie en el acelerador y con su triunfo de anoche tienen un fantástico 20-7, su mejor registro.

¿Cómo ha sido posible este milagro? Equipo pequeño en pie de guerra, sin dar ni pedir tregua, sin ningún candidato a Más Valioso o al Cy Young, pero con el novato Evan Longoria, todavía lesionado, haciendo señas con sus 22 jonrones, 71 empujadas y .278 de average, Tampa reclama máxima atención.

Mientras los Rays no aflojan, los Yanquis fueron vencidos 7-6 por Toronto en otro naufragio de su pitcheo, alejándose a once y medio juegos del liderato y siete de Boston, que derrotó a los Medias Blancas 7-2, batallando fieramente con un doble objetivo: no perder de vista a Tampa, cuatro y medio juegos adelante, y mantenerse como líderes entre los aspirantes al puesto de “comodín”.

Los Filis, con el jonrón 37 de Ryan Howard y el rescate 32 de Brad Lidge, doblegaron 5-2 a los crecidos Cachorros, líderes del centro en la Liga Nacional; y siguen ejerciendo presión sobre los Mets en el lado Este, anunciando un final tan fieramente peleado como el visto en 2007, cuando los Mets se quedaron sin sangre y sin alma en los últimos días.