•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Soy alérgico a las definiciones por penales, porque colocan los merecimientos a un lado. Para mí, es como el azar retorciendo el desenlace de un juego de fútbol. Después de batallar 120 minutos, con los pulmones hinchados, las piernas cansadas, el corazón necesitado de un decrecimiento de ritmo, todo queda en mano de los disparos desde los 12 pasos. ¡Diablos, no puede ser! Pero está reglamentado, lamentablemente.

Y ayer, en el último duelo correspondiente a los cuartos de final en la Eurocopa, fue necesario ir a los “benditos” o “malditos” penales. Menos mal que se impuso el equipo que merecía la victoria, como lo fue Italia manejando mejor el balón, fabricando las mejores y mayor cantidad de posibilidades, controlando el centro del campo, y mostrando más capacidad, en un duelo no brillante, pero sí tenso.

“El destino nos ha condenado de manera cruel”, dijo el atacante inglés Theo Wolcott después de la derrota ante Italia 4-2 en la ronda de las ejecuciones. Olvida Wolcott, lo que hizo el modernizado equipo de Prandelli en busca de la victoria. Podría preguntarle sobre eso al arquero Hart, quien fue empujado constantemente al borde del infarto frente a la presión de los azules.

El accionar de Balotelli, el liderazgo de Pirlo, la presencia de Marchisio, el aporte de Nocerino entrando por De Rossi a los 80, y el impulso proporcionado por Diamanti, reemplazo de Cassano a los 78, mantuvieron a Italia dinamizada mientras Inglaterra se refugiaba en algunas contraofensivas, dependiendo de sus individualidades. Quizás con Lampard como agregado de Gerrard, la pelea en el medio se hubiera estrechado, pero Frank, lesionado, no estaba disponible.

Inglaterra, que sigue sin poder ser finalista en una Euro, logró su propósito de alargar el juego hasta los penales, pero las fallas consecutivas de Young y de Cole, después de los aciertos de Gerrard y Rooney, sepultaron esa esperanza. Italia sintió que su sistema nervioso se deshilachaba cuando Montolivo desvió su disparo en la segunda ejecución, anulando la ventaja 1-0 facilitada por Balotelli, y estableciendo un adverso 1-2 en la definición. Sin embargo, Pirlo en cámara lenta, recordando a Panenka en 1976, y Abreu en Suráfrica, y Nocerino, clavaron los dardos mortales, fijando el 4-2 que aseguró a Italia en Semifinales para enfrentarse al equipo de Alemania, como siempre, mete-miedo.

 

dplay@ibw.com.ni