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Mientras la excitación comienza a crecer alrededor de una ilusión, zarpa hoy hacia Japón, Román “Chocolatito” González, en busca de arrebatarle a Satoshi Niida el cinturón mundial de las 105 libras, en combate programado para el 15 de septiembre.

Por lo que le hemos visto a este atrevido y filoso chavalo de 21 años, por el impacto que ha provocado con su boxeo flexible y punch destructivo, por esa exuberante confianza que lo cobija, todos creemos en él. Aunque en boxeo no hay nada escrito, no tenemos por qué dudar de sus posibilidades. O, ¿hay alguien por ahí que sienta inseguridad?
¡Hey!, paremos un momento. ¿Cuándo fue la última vez que pensamos de esta manera tan drástica sobre una posible certeza? ¡Ah!, cuando Alexis fue a Panamá para retar la destreza de Ernesto “Ñato” Marcel. Lloró Argüello y lloramos todos. Fue hasta en ese momento de dramática frustración que comprobamos la Ley de Murphy: nada es tan fácil como parece, agregando, mucho menos en una pelea.

Igual que con Alexis, consideramos sin fantasear que Román dispone del armamento y el talento necesarios para no fallar: brazos largos como remos, rápidas combinaciones, buen manejo de la media distancia, aptitud para el contragolpe, poder en sus nudillos y un corazón tan agitado como el Leónidas. Así que, ¿por qué dudar?
Sin embargo, hay tres puntos de singular importancia que nos obligan a rascar cabezas: 1) La capacidad de asimilación del “Chocolatito”, un examen que Argüello aprobó desde muy temprano en su carrera enfrentando a mejicanos de bravura comprobada, como aquel “Magallo” Losada que logró sacudirlo en cambios de golpes serenos y certeros; la intensa pelea con Sigfrido Rodríguez y el levante casi automático de la lona con Nacho Lomelí para volcarse como una fiera… 2) La esquina. Eduardo Román siempre colocó adelante en el orden de prioridades la asistencia de Argüello entre rounds, desde “El Curro” Dossman hasta Eddie Futch, pasando por “El Cuyo” Hernández. Claro, ésa es una inversión costosa… y 3) La experiencia acumulada. Argüello enfrentó a casi todo el ranking mundial antes de ir en busca de Marcel. Estaba lo suficientemente bronceado.

Cierto, era otra época, pero los factores siguen siendo los mismos y valen para todos, incluyendo a “Chocolatito”, aún estando revestido de esas excelentes posibilidades.

¿Creemos que Gustavo Herrera es el hombre para la gran responsabilidad? Hasta hoy lo ha sido. González, dueño por naturaleza de un buen boxeo, no ha necesitado alguien diferente. Pero llega el momento en que incluso peleadores como Alí y Leonard necesitan un Angelo Dundee.

El chavalo bravo que buscará el título rechinando dientes, echando humo por la nariz y haciendo salir llamas de sus ojos, no tiene la menor duda. Eso es lo que más nos alienta.

dplay@ibw.com.ni